Los cocodrilos sobrevivieron a dos extinciones masivas y un estudio apunta a una ventaja persistente: seguir siempre las zonas cálidas del planeta

Los cocodrilos sobrevivieron extinciones masivasFoto: Pau Delgado/Pexels

Los cocodrilos y sus parientes han sobrevivido a dos extinciones masivas gracias, en parte, a su persistente asociación con los ambientes cálidos. En lugar de adaptarse a una variedad de climas, estos reptiles tendieron a desplazarse hacia las regiones donde las temperaturas eran más favorables. 

Esta estrategia podría ayudar a explicar por qué algunos de sus linajes sobrevivieron a crisis que acabaron con numerosos grupos animales. Así lo señala una investigación dirigida por científicos de University College London (UCL) y publicada en la revista Science Advances.

El equipo analizó más de 7.000 registros fósiles y datos de más de 400 especies vivas y extintas, que comparó con reconstrucciones computacionales del clima y la geografía terrestre a lo largo de unos 245 millones de años.

Los resultados muestran que los antepasados de los cocodrilos actuales tendían a seguir las regiones cálidas a medida que cambiaban las condiciones del planeta. Durante los períodos más cálidos, su distribución se extendía hacia latitudes elevadas, mientras que, cuando las temperaturas descendían, se replegaban hacia las zonas tropicales.

Esta tendencia pudo favorecer su supervivencia tras el impacto del asteroide que provocó la extinción masiva de hace 66 millones de años.

Cómo sobrevivieron a la extinción de los dinosaurios

Los investigadores utilizaron simulaciones para evaluar cómo habría afectado el oscurecimiento de la atmósfera provocado por el polvo y las partículas liberadas tras el impacto. Los escenarios contemplaban reducciones de la luz solar del 5 %, el 10 % y el 15 %.

Según los resultados, incluso con una disminución del 10 %, algunas regiones cálidas cercanas al ecuador y los subtrópicos habrían mantenido condiciones adecuadas para los antepasados de los cocodrilos modernos. En cambio, una reducción del 15 % habría eliminado esos refugios climáticos en las simulaciones, aunque los autores consideraron poco probable ese escenario.

La disponibilidad de hábitats favorables pudo contribuir a que estos reptiles superaran la crisis, mientras que las condiciones ambientales se volvieron incompatibles con la supervivencia de los dinosaurios no aviares.

Los parientes de los cocodrilos eran muy diversos

El linaje de los crocodilianos pertenece al grupo de los pseudosuquios, que apareció durante el Triásico, hace más de 240 millones de años. Sus integrantes presentaban formas y estilos de vida muy diferentes de los actuales cocodrilos.

Entre ellos se encontraba Sarcosuchus, un enorme reptil del Cretácico que podía alcanzar unos 12 metros de longitud. Otro ejemplo es Postosuchus, un depredador terrestre del Triásico que podía desplazarse sobre dos o cuatro extremidades.

Sarcosuchus – Foto: Wikipedia
Postosuchus – Foto: Wikipedia

También existieron especies herbívoras y animales con cuerpos acorazados. Pese a esta diversidad, la asociación con los ambientes cálidos parece haber sido una característica persistente de numerosos integrantes de este linaje.

Cómo reconstruyeron su distribución a lo largo del tiempo

Para determinar las preferencias ambientales de estos animales, los científicos combinaron registros fósiles, árboles evolutivos y datos sobre los hábitats de las especies actuales. Después, utilizaron reconstrucciones paleoclimáticas y geográficas para estimar dónde podían vivir en distintos períodos de la historia terrestre.

Durante el Eoceno temprano, hace aproximadamente 50 millones de años, el planeta experimentó temperaturas considerablemente superiores a las actuales y los polos no tenían las extensas capas de hielo de hoy. En aquella época, se encontraron fósiles de parientes de los cocodrilos en regiones de latitudes elevadas de América del Norte y Europa, así como en la Antártida.

Con el enfriamiento progresivo del planeta, la distribución de estos reptiles se contrajo hacia regiones más cálidas.

Los resultados sugieren que seguir los ambientes térmicamente favorables pudo ser una ventaja evolutiva durante las grandes crisis climáticas. Sin embargo, la temperatura no explica por sí sola su supervivencia: también influyeron la disponibilidad de alimento, las características de sus hábitats y otros factores ecológicos.

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