Las tortugas sulcata pueden excavar túneles de gran longitud y modificar las condiciones del suelo en ambientes áridos. Sin embargo, no existen pruebas verificables de que la liberación de 500 ejemplares en el Sahel haya provocado que una zona degradada se volviera verde en apenas cinco años.
La historia comenzó a circular este año y sostiene que, tras varios intentos fallidos de plantar árboles cerca del desierto del Sáhara, se liberaron cientos de tortugas en 2021.
Según esa versión, imágenes satelitales tomadas cinco años después mostraron manchas verdes en áreas anteriormente desprovistas de vegetación. No obstante, no se ha identificado un estudio científico ni un registro institucional que confirme el supuesto experimento.
Cómo las tortugas sulcata modifican el suelo
La tortuga de espolones africana (Centrochelys sulcata) es una de las especies de tortugas terrestres más grandes del mundo. Es nativa de regiones áridas y semiáridas del Sahel, una franja situada al sur del Sáhara, donde predominan pastizales y matorrales.
Estos reptiles excavan galerías para protegerse de las temperaturas extremas. Sus madrigueras pueden alcanzar unos 15 metros de longitud y también ofrecen refugio a otros organismos. Al remover la tierra, modifican la estructura del suelo y pueden generar condiciones diferentes de humedad y temperatura.
Por estas características, se considera que las tortugas sulcata pueden desempeñar un papel en sus ecosistemas. Sin embargo, su actividad excavadora no demuestra, por sí sola, que sean capaces de recuperar grandes extensiones de terreno degradado.
Qué proyectos de conservación están documentados
Existen iniciativas reales de protección y reintroducción de esta especie en África occidental. El African Chelonian Institute documentó la reintroducción de 20 ejemplares en la reserva de Koyli-Alpha, en Senegal, en 2017. La institución también informó que preparaba otro grupo de 38 animales para su liberación.
Por qué las imágenes satelitales no prueban la recuperación
Las imágenes satelitales permiten detectar cambios en la cobertura vegetal, pero no identifican por sí solas sus causas. Para demostrar que las tortugas contribuyeron a la aparición de zonas verdes, sería necesario conocer la ubicación exacta del proyecto, comparar imágenes de distintos años y evaluar factores como las precipitaciones, la humedad del suelo, el pastoreo y otras intervenciones humanas.
La restauración de terrenos degradados suele requerir medidas como proteger la vegetación nativa, controlar el pastoreo y monitorear las condiciones del suelo. La reintroducción de animales puede formar parte de estas estrategias, siempre que se base en estudios ecológicos y cuente con un seguimiento adecuado.
Por ahora, la historia de las 500 tortugas que habrían reverdecido el Sahel carece de confirmación verificable. Su capacidad para excavar y alterar el suelo está documentada, pero atribuirles una recuperación ambiental a gran escala requiere pruebas que permitan establecer esa relación.
