Un compuesto activo de los hongos alucinógenos reorganiza las conexiones neuronales mediante mecanismos celulares que varían según el estado del cerebro. Investigadores de la Universidad de California, Santa Cruz, mostraron en roedores que la psilocibina crea nuevas sinapsis y elimina otras ya existentes. El proceso funciona de manera distinta en cerebros sanos y en cerebros sometidos a estrés crónico prolongado.
El estudio, publicado el 15 de octubre en Nature Neuroscience, abre la posibilidad de desarrollar medicamentos que reorganicen los circuitos cerebrales con menos efectos alucinógenos. Esto podría beneficiar a pacientes con depresión, trastorno de estrés postraumático y otros padecimientos psiquiátricos que sufren alteraciones en la comunicación entre neuronas.
Cómo la sustancia remodela el cerebro
El equipo identificó neuronas corticales específicas vinculadas con la reconstrucción de sinapsis. La psilocibina actúa de manera selectiva y ajusta los circuitos cerebrales según el estado del cerebro. Por eso, su acción difiere en los cerebros sanos y en los sometidos a estrés crónico prolongado.
En roedores sanos, la sustancia fortalece los circuitos existentes e impulsa la formación de nuevas conexiones. Cuando el cerebro sufre estrés crónico —una condición que normalmente causa pérdida de conexiones neurales—, la psilocibina invierte ese patrón y restablece el equilibrio al favorecer la recuperación.
Los investigadores utilizaron microscopia de dos fotones, una técnica de alta resolución, para observar durante semanas y en tiempo real estas transformaciones en células cerebrales vivas.
Cambios en estructuras clave del cerebro
Las espinas dendríticas —pequeñas protuberancias de las células cerebrales que reciben señales de otras neuronas— experimentan las modificaciones más visibles durante el tratamiento. Estas estructuras forman las sinapsis, puentes de comunicación entre neuronas. Al observar el comportamiento de los roedores, los científicos confirmaron la reorganización estructural sin necesidad de los efectos alucinógenos típicamente vinculados a la sustancia.
Este hallazgo separa procesos que parecían indisociables: la remodelación cerebral ocurre independientemente de las alucinaciones. El descubrimiento cambia la comprensión de los neurocientíficos sobre cómo los psicodélicos actúan en el tratamiento de trastornos mentales y abre posibilidades terapéuticas donde la utilidad clínica no depende de efectos sensoriales secundarios.
Regulación y futuro del tratamiento
El interés científico en los psicodélicos resurgió en las últimas décadas después de que se identificaran como sustancias capaces de estimular una plasticidad neural rápida y duradera. La Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) otorgó designaciones de terapia innovadora a la psilocibina y a otras moléculas similares, en reconocimiento de su potencial.
En septiembre de 2026, la FDA realizó una audiencia pública para establecer marcos regulatorios para el futuro uso médico. Los expertos discutieron la estandarización de las credenciales de los proveedores, los protocolos de evaluación de riesgos y protección, y el diseño de ensayos clínicos.
A medida que las agencias regulatorias avanzan hacia la integración de terapias asistidas por psicodélicos en la atención médica, comprender los mecanismos celulares precisos de estas moléculas se ha vuelto una prioridad central de la investigación biológica.
