Estreñimiento, pérdida de olfato y alteraciones del sueño pueden aparecer años antes del temblor en algunas personas con Parkinson

Pérdida olfato alteraciones del puedenFoto: Kampus Production/Pexels

El temblor es el signo más reconocido del Parkinson, pero síntomas como estreñimiento, cambios en el olfato y trastornos del sueño pueden manifestarse hasta 20 años antes del diagnóstico.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 10 millones de personas en el mundo conviven con esta condición neurodegenerativa. Las proyecciones indican que esa cifra se duplicará hacia 2050, a medida que envejezca la población global.

Qué ocurre en el cerebro durante el Parkinson

El Parkinson implica la pérdida progresiva de neuronas productoras de dopamina, especialmente en una región cerebral llamada sustancia negra. La acumulación anormal de una proteína denominada alfa-sinucleína también contribuye a la disfunción y muerte de las células nerviosas.

La disminución de dopamina afecta el control de los movimientos y genera síntomas como temblor, rigidez muscular y lentitud motriz. Sin embargo, la enfermedad también produce manifestaciones no motoras que pueden preceder en años a los cambios físicos.

Señales de alerta que aparecen décadas antes

El estreñimiento figura entre los indicadores más precoces del Parkinson. Las alteraciones en el sistema nervioso entérico, localizado en las paredes del tracto intestinal, pueden ralentizar la función intestinal muchos años antes de los síntomas motores.

La pérdida del olfato, o hiposmia, también puede ser una señal temprana. Por su parte, los trastornos del comportamiento durante el sueño REM, caracterizados por movimientos abruptos y sueños intensos, representan uno de los marcadores más específicos de riesgo de neurodegeneración.

Las personas con este trastorno del sueño tienen un 80% de probabilidad de desarrollar Parkinson en los 10 años posteriores, con un riesgo aún mayor si también experimentan pérdida del olfato. 

Evolución de la enfermedad y otras manifestaciones

A medida que avanza, pueden sumarse ansiedad, fatiga, dolores musculoesqueléticos, cambios posturales, marcha irregular, alucinaciones y deterioro cognitivo. Algunos pacientes nunca experimentan temblor, por lo que resulta importante prestar atención a otros síntomas y buscar evaluación médica.

Opciones disponibles para el tratamiento

El Parkinson aún no tiene cura, ya que el organismo no puede reponer eficazmente las células nerviosas perdidas. El tratamiento busca controlar los síntomas, mejorar la funcionalidad y preservar la calidad de vida.

Los abordajes incluyen medicamentos que aumentan o imitan la acción de la dopamina, además de fisioterapia, fonoaudiología, terapia ocupacional y actividad física regular. En casos específicos, puede indicarse la estimulación cerebral profunda, una cirugía que ayuda a controlar los síntomas motores y reducir las fluctuaciones relacionadas con los medicamentos.

También hay investigaciones en curso sobre terapias dirigidas a la alfa-sinucleína, inmunoterapia, terapia génica y uso de células madre.

✓
El temblor es el signo más conocido, pero otros síntomas pueden aparecer hasta 20 años antes del diagnóstico.
✓
Aproximadamente 10 millones de personas viven con Parkinson y se espera que esa cifra se duplique hacia 2050.
✓
La enfermedad implica pérdida de neuronas productoras de dopamina y acumulación anormal de alfa-sinucleína.
✓
Síntomas tempranos incluyen estreñimiento, pérdida del olfato y trastornos del sueño REM.
✓
Las personas con trastorno del sueño REM tienen un 80% de probabilidad de desarrollar Parkinson en los 10 años siguientes.
✓
No hay cura; el tratamiento busca controlar síntomas mediante fármacos, terapias rehabilitadoras y, en casos, estimulación cerebral profunda.

Cómo el envejecimiento normal puede enmascarar los primeros síntomas

Los síntomas iniciales del Parkinson pueden confundirse con cambios propios de la edad. Una postura más encorvada o una marcha más lenta pueden atribuirse al envejecimiento en lugar de considerarse posibles señales de una enfermedad progresiva.

El desafío consiste en diferenciar estos cambios de aquellos que justifican una consulta médica. Los especialistas recomiendan buscar evaluación cuando los síntomas persisten, empeoran, se acompañan de otras alteraciones o afectan la movilidad cotidiana.

Contenido Patrocinado / Recomendado para ti