El techo de las galerías del Parque Nacional de Mammoth Cave, en Kentucky, Estados Unidos, conserva posibles evidencias de depredadores oceánicos de más de 3 metros de largo, que se extinguieron hace 325 millones de años.
Kentucky alberga el complejo de túneles más extenso del mundo y recibe cada año a miles de visitantes que buscan vivir la experiencia de estar cientos de metros bajo tierra.
Lo que antes parecían solo formaciones rocosas son, ahora se sabe, vestigios de un mundo marino remoto que dominaba esta región cuando los océanos tropicales la cubrían por completo, hace cientos de millones de años.
Cómo descubrieron los fósiles de estos gigantes marinos
Durante tareas rutinarias de mapeo en las galerías más profundas del parque, los especialistas Rick Olson y Rick Toomey notaron formas inusuales incrustadas en el techo de uno de estos pasajes. Las mandíbulas y los dientes, perfectamente conservados, revelaron que aquellas estructuras correspondían a depredadores que alguna vez dominaron los océanos primitivos de América del Norte.
El hallazgo permitió a los investigadores comprender la magnitud de estas bestias ancestrales. El ambiente oscuro y húmedo de las galerías subterráneas actuó como un conservante excepcional durante millones de años y mantuvo intactos los registros paleontológicos de aquellas criaturas. Entre los hallazgos hay fragmentos de mandíbulas de la especie Saivodus striatus, con dientes aún afilados.
Además de restos de cartílago mineralizado y evidencias de depredadores de gran tamaño similares a los tiburones blancos modernos.
Qué habitaba bajo las aguas de Kentucky hace millones de años
En esa época remota, lo que hoy es Kentucky estaba completamente sumergido en mares tropicales cálidos y poco profundos, con una vida marina diversa y peligrosa. El tiburón identificado como el depredador más notable de la región alcanzaba un tamaño comparable al de los grandes depredadores actuales y dominaba un ecosistema marino que desapareció hace millones de años.
La diversidad biológica de aquella época incluía condrictios primitivos, antepasados de los tiburones actuales, además de peces óseos que servían como presas e invertebrados marinos que formaban la base de cadenas alimentarias complejas.
Por qué el ambiente de la caverna preservó tan bien los fósiles de tiburón
Las cavernas conservan los restos porque reúnen dos condiciones: oscuridad total y humedad constante. Sin luz, la radiación solar no acelera la degradación química. Además, la ausencia de fluctuaciones de temperatura y de exposición al aire evita que los minerales que forman los fósiles se oxiden o se descompongan como ocurriría en la superficie.
El agua que se filtra lentamente por el techo calizo deposita minerales sobre los restos marinos y forma una capa protectora que los mantiene intactos durante millones de años.
En Mammoth Cave, la calcita de las paredes también actúa como un sello hermético. Los fragmentos de mandíbula y cartílago que encontraron Rick Olson y Rick Toomey permanecieron encapsulados en la roca, aislados de bacterias y hongos que de otro modo los habrían consumido.
Este lento proceso de mineralización explica por qué los dientes del Saivodus striatus aún conservan su filo después de 325 millones de años.
