Cuadrados de paja de un metro redujeron hasta 99,5% la fuerza del viento sobre dunas y ayudaron a proteger una línea ferroviaria en China

Cuadrados paja metro redujeron hastaFoto: CGTN

China se enfrentó a un desafío desértico al ampliar su red ferroviaria hacia las dunas áridas en 1958. La arena transportada por el viento amenazaba con sepultar las vías en apenas tres décadas, y las obras tuvieron que suspenderse 11 veces debido a las tormentas.

Lo que comenzó como un problema de ingeniería se convirtió en una oportunidad para desarrollar métodos de control de la arena en regiones áridas. El Instituto de Investigación del Desierto de Shapotou, vinculado a la Academia China de Ciencias, identificó que el principal problema era el viento que desplazaba la arena.

Para frenar esas corrientes de aire, los investigadores estudiaron un método tradicional que los agricultores de la región de Zhongwei ya utilizaban.

Tapetes de paja que frenaron el desierto

Las mujeres rurales colocaban tapetes de paja en patrones cuadriculados en los márgenes de las granjas, mientras los hombres los enterraban parcialmente y dejaban la mayor parte expuesta. Esta técnica reducía el movimiento de las capas superficiales de arena y favorecía la retención de humedad, lo que contribuía a estabilizar el terreno.

Foto: CGTN

El método se adaptó a escala industrial en los tramos desertificados de la línea ferroviaria Baotou-Lanzhou. Las cuadrículas, de un metro de lado y con una altura de entre 10 y 20 centímetros, aumentaban la resistencia de la superficie frente al viento.

Un estudio publicado en Journal of Arid Environments en 2004 comprobó que estas estructuras redujeron hasta un 99,5 % la intensidad del viento.

De arena estéril a suelo fértil

La técnica también favoreció la conservación de la humedad. Según los datos citados, el suelo en los bordes de las cuadrículas registraba una humedad un 10,91 % mayor que en el centro de los cuadrados y un 18,56 % superior a la del terreno desprotegido.

Con el tiempo, la paja se descomponía y aportaba materia orgánica al suelo, lo que favorecía la actividad de los microorganismos y el establecimiento de la vegetación.

Además de paja, las barreras pueden elaborarse con pasto, arroz y otras plantas. Estas estructuras ayudan a estabilizar la arena y crean condiciones más favorables para el crecimiento vegetal. Sin embargo, la materia orgánica se descompone y las barreras pierden eficacia, por lo que es necesario renovarlas periódicamente.

La técnica, compartida por China con las Naciones Unidas en 1977, representa una alternativa de bajo costo para combatir la desertificación. Su aplicación en Shapotou contribuyó a proteger la línea ferroviaria y a estabilizar terrenos que antes estaban expuestos al desplazamiento constante de las dunas.

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