Ante un problema complicado, cruzarse de brazos no siempre indica rechazo, resistencia o desinterés. Investigadores de la Universidad de Rochester hallaron que, en determinados contextos, esa postura puede estar relacionada con la persistencia frente a una tarea difícil.
Dos estudios publicados en 2008 en el European Journal of Social Psychology mostraron que esa postura puede estar vinculada a la persistencia en tareas desafiantes, no únicamente al rechazo.
Ron Friedman y Andrew J. Elliot condujeron los experimentos para explorar la relación entre la posición corporal y el comportamiento durante actividades difíciles.
Qué reveló la investigación sobre los brazos cruzados
En el primer experimento, los participantes que mantuvieron los brazos cruzados persistieron más tiempo frente a un anagrama sin solución en comparación con el grupo de control. En el segundo experimento, con anagramas que sí tenían respuesta, esa posición estuvo asociada a un desempeño superior.
Los investigadores propusieron que la posición corporal podría funcionar como señal de perseverancia en ese contexto específico.
Por qué no conviene interpretar esta postura como defensa automática
La comunicación no verbal incluye postura, expresión facial, dirección de la mirada y movimientos. Observar solo los brazos cruzados elimina información importante sobre la situación y la participación de la persona en la conversación.
En una reunión de trabajo, por ejemplo, alguien puede mantener esa posición mientras sigue haciendo preguntas pertinentes y contribuyendo activamente.
Vale considerar el contexto completo antes de concluir que existe resistencia. Algunos detalles que ayudan a entender mejor la situación son qué estaba haciendo la persona antes de cambiar de posición, si continúa acompañando el tema y respondiendo preguntas, si verbalizó alguna objeción o dificultad específica y si adopta esa postura habitualmente, incluso en conversaciones relajadas.
Cómo abordar a alguien que parece cerrado ante un desafío
Ante un colega en silencio frente a una hoja de cálculo complicada, con los brazos cruzados, decirle que está a la defensiva puede introducir un conflicto. Una alternativa más efectiva es preguntar por la dificultad concreta y darle espacio para responder.
Para mantener la conversación enfocada en el problema, conviene preguntar qué parte específica de la tarea genera dificultad y confirmar si la persona prefiere discutir el asunto en ese momento o más adelante.
¿Si alguien tiene los brazos cruzados, significa que no quiere escucharme?
La postura de brazos cruzados puede acompañar un momento en el que alguien está enfocado en resolver una dificultad o perseverando ante un desafío.
Para saber si la persona realmente está cerrada a escuchar, es mejor observar su comportamiento completo: ¿responde a tus preguntas?, ¿continúa participando en la conversación?, ¿ha verbalizado alguna objeción específica?
Si sigue haciendo preguntas pertinentes, respondiendo y contribuyendo activamente, puede estar involucrada en la conversación, incluso si tiene los brazos cruzados. La comunicación no verbal incluye también la expresión facial, la dirección de la mirada y los movimientos, por lo que no conviene sacar conclusiones basándose únicamente en la postura.
