Beber leche en la edad adulta puede aportar proteína, calcio y vitaminas, pero no es indispensable si esos nutrientes vienen de otros alimentos

Beber leche edad adulta puedeFoto: Pavel Danilyuk/Pexels

En la adultez, la leche puede aportar proteínas, calcio y vitaminas, pero no es indispensable si esos nutrientes provienen de otros alimentos. Por eso, decidir si incluirla en la dieta genera dudas entre quienes buscan equilibrar nutrición y bienestar.

La pregunta no es si la leche «beneficia» o «perjudica» de manera absoluta, sino para quién, en qué cantidad y en qué etapa de la vida aporta valor real.

Durante el Congreso Brasileño de Nutriología, la nutrióloga Marcella Garcez Duarte presentó un análisis sobre cómo la evidencia científica ha evolucionado respecto al consumo de lácteos en diferentes fases vitales. 

Nutrientes clave en un vaso de leche

Una porción de aproximadamente 200 mililitros aporta entre 6 y 7 gramos de proteína, además de calcio, fósforo, potasio y vitaminas del complejo B, como B2, B6 y B12. Estos nutrientes no actúan de manera aislada en el cuerpo: la interacción entre proteínas, minerales y otros componentes determina cómo el organismo los aprovecha.

Las proteínas presentes en la leche, principalmente la caseína y las proteínas del suero, tienen alto valor biológico, buena digestibilidad y aminoácidos esenciales. La proteína del suero destaca por su contenido de leucina, un aminoácido vinculado a la síntesis y el mantenimiento de la masa muscular.

El calcio, otro componente central, debe evaluarse no solo por la cantidad presente, sino también por su biodisponibilidad: cuánto logra absorber y utilizar el organismo.

Importancia según la etapa de la vida

En los primeros meses de vida, la recomendación en Brasil es ofrecer lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y, después, introducir alimentos de forma gradual. Esta recomendación se relaciona con la necesidad de garantizar un aporte adecuado de hierro y otros nutrientes durante el primer año de vida.

La leche de vaca debe iniciarse a partir de los 12 meses, momento en que puede contribuir significativamente al crecimiento y desarrollo infantil.

Durante la adolescencia, la atención se centra en lo que se conoce como «banco» de masa ósea y muscular. Es en esta fase cuando se adquiere buena parte de la estructura que impactará la salud durante el envejecimiento. En la vida adulta, la leche y sus derivados continúan siendo fuentes de proeínas, calcio y otros micronutrientes.

Puntos clave
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La leche aporta proteínas, calcio, fósforo, potasio y vitaminas B en una porción de ~200 ml.
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Las proteínas lácteas (caseína y suero) tienen alto valor biológico y la leucina favorece la masa muscular.
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La biodisponibilidad del calcio influye en cuánto absorbe y utiliza el organismo.
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Lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses; leche de vaca a partir de los 12 meses según la recomendación citada.
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En la adolescencia se forma gran parte del ‘banco’ de masa ósea y muscular importante para el envejecimiento.

Cuándo no se recomienda consumir leche

Hay personas que no toleran la leche o no deben consumirla por razones médicas. Sin embargo, estas condiciones deben diferenciarse de decisiones basadas únicamente en tendencias virales o información sin respaldo científico. 

Retirar un grupo completo de alimentos sin un diagnóstico verificable puede generar deficiencias nutricionales innecesarias.

La edad, el estado nutricional, la tolerancia, las necesidades de nutrientes, el patrón alimentario y el contexto clínico determinan si conviene incluir lácteos. 

Por eso, un profesional debe evaluar cada caso antes de retirar un grupo de alimentos, ya que hacerlo sin diagnóstico o evidencia científica puede perjudicar la alimentación.

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