Las redes sociales y los adolescentes, un debate que se expande en el mundo: ¿prohibición total o uso limitado?

Son las once de la noche de un día cualquiera de marzo. En la casa de J., una adolescente de 15 años, ya cenaron y cada uno se fue a su habitación. Sin embargo, ella sigue mirando el teléfono desde la cama. Un video lleva a otro y así sucesivamente. El scroll no se detiene. Dice que ya se va a dormir, pero antes revisa una vez más el grupo de WhatsApp que comparte con sus amigas. Cuando por fin deja el aparato, ya pasó más de una hora desde que dijo que iba a apagarlo.

La escena se repite a diario en millones de hogares. Según el informe Kids Online 2025 —elaborado por UNICEF y UNESCO—, en países como Argentina el 46% de los chicos de entre 9 y 17 años reconoce haber tenido algún problema vinculado con el uso problemático de Internet, el celular o los videojuegos online durante el último año. Y eso no es todo: entre quienes se identifican con estas situaciones, casi la mitad admite que intentó pasar menos tiempo conectado, pero no lo logró. Ver videos en Instagram o TikTok puede activar el mismo efecto en el cerebro que las máquinas tragamonedas.

El fenómeno no se limita al tiempo frente a la pantalla. Las redes sociales también están asociadas a otros riesgos como el acoso en línea, bullying, exposición a contenidos nocivos y posibles efectos en la salud mental. De hecho, entre el 21% y el 61% de los niños, niñas y adolescentes que viven en países de América Latina afirmó haber experimentado al menos una vez comportamientos ofensivos en Internet.

Los datos se desprenden de un informe reciente de UNICEF y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), que además advierte acerca del impacto de la violencia digital. “Las víctimas suelen sufrir ansiedad, depresión, baja autoestima y aislamiento social. Muchas se sienten impotentes, especialmente cuando se comparten imágenes íntimas sin su permiso”, sostienen.

El 61% de los niños,El 61% de los niños, niñas y adolescentes que viven en países de América Latina afirmó haber experimentado al menos una vez comportamientos ofensivos en Internet (Foto/Imagen ilustrativa Infobae)

Frente a este escenario, hay una pregunta que circula cada vez con más fuerza entre familias, especialistas y gobiernos de distintos países: ¿es necesario limitar o prohibir el uso de redes sociales en adolescentes?

Para Mariella Adrián García, oficial de Educación de UNICEF, la prohibición por sí sola no resuelve el problema y puede resultar contraproducente. “Los riesgos no desaparecen, solo se vuelven menos visibles para las familias y cuidadores”, le explica a Infobae. “Lo prohibido puede generarles más interés y, posiblemente, accederán a redes a escondidas, a través de dispositivos alternativos y en plataformas menos reguladas. Los adolescentes necesitan presencia de sus familiares y cuidadores, pero también necesitan espacio para explorar, equivocarse y aprender. Nuestro trabajo como adultos debe ser orientar y acompañar”, agrega.

¿De qué manera hacerlo? ¿Cuáles son los principales desafíos? ¿Qué dicen los argumentos a favor y en contra de la prohibición? ¿Y qué medidas ya están implementando otros países del mundo? En esta nota, la especialista responde esas y otras preguntas. Además, comparte una guía de UNICEF con recomendaciones para que infancias y adolescencias tengan una vida digital segura.

A favor y en contra

En todo el mundo se debate sobre cuál es la edad adecuada para que niños, niñas y adolescentes inicien el uso de las redes sociales.

Sin ir más lejos, el pasado 3 de febrero, España anunció la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años, a las que definió como el “salvaje Oeste digital”. La decisión no es aislada: DinamarcaAustralia y Francia ya avanzaron con restricciones similares. Pero la iniciativa española va un paso más allá y busca que las empresas propietarias de las redes sociales sean responsables ante la ley por lo que ocurre en sus entornos.

La medida forma parte de un paquete que también busca tipificar como delito la manipulación de los algoritmos y la amplificación del contenido ilegal a cambio de beneficios. Además propone crear un sistema de rastreo, cuantificación y trazabilidad que permita establecer una “huella de odio y polarización” para que “difundir odio tenga un costo legal y económico”.

Entre los argumentos de quienes apoyan estas limitaciones figura que, antes de los 16 años, los jóvenes no tienen la madurez para dimensionar los riesgos que traen las redes sociales, las cuales afectan su capacidad de concentración y de atención. Sobre esto último, un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association advierte que usar redes sociales antes de los 13 años se asocia con un menor rendimiento cognitivo.

Pedro Sánchez, Presidente del GobiernoPedro Sánchez, Presidente del Gobierno de España; Caroline Stage Olsen, Ministra de Asuntos Digitales de Dinamarca; Anthony Albanese, Primer Ministro de Australia; y Emmanuel Macron, Presidente de Francia

Quienes se muestran en contra, en cambio, esbozan sus dudas sobre la factibilidad de que sea verificable la edad de los usuarios y marcan que el entorno digital no es un mundo paralelo sino una dimensión inseparable de la vida “real” de los jóvenes. Además sostienen que el mundo digital ofrece oportunidades para el crecimiento personal y que con la restricción se evita dotarlos de herramientas para un uso adecuado de ellas.

UNICEF no desconoce los riesgos. Mariella Adrián García enumera que los adolescentes enfrentan “acoso en línea, bullying, explotación, exposición a contenidos nocivos y posibles efectos en el bienestar y la salud mental de los jóvenes”, pero a la vez introduce un matiz que complejiza el debate. “Las redes sociales también ofrecen oportunidades para aprender, expresarse, relacionarse, conectarse con otros y desarrollar un sentido de pertenencia, especialmente para quienes viven en zonas remotas. El problema no es solo si están o no en las redes sociales, sino en qué condiciones están, qué habilidades tienen y con qué acompañamiento cuentan”, dice.

Si las prohibiciones no bastan, entonces, ¿qué hacer para proteger a niños, niñas y adolescentes en Internet? La experta propone un enfoque integral basado en la corresponsabilidad: empresas que mitiguen riesgos, Estados que regulen sin trasladar toda la carga a las familias, padres formados en alfabetización digital y adolescentes con participación activa en el debate. “Hay que escuchar sus opiniones, sus propuestas, confiar en ellos y apoyarlos para que desarrollen habilidades que les van a permitir estar de forma crítica y segura en las redes sociales. Este, quizás, sea el mayor reto”, sostiene.

"El problema no es solo«El problema no es solo si están o no en las redes sociales, sino en qué condiciones están, qué habilidades tienen y con qué acompañamiento cuentan”, dice la experta de UNICEF (Foto/Archivo)

Algunos consejos

Más que prohibir de manera tajante, Mariella Adrián García propone acompañar a los adolescentes en el desarrollo de habilidades para que puedan moverse con mayor seguridad en el entorno digital. “La clave está en que puedan autorregularse, para reconocer los riesgos del entorno y actuar de forma segura. Porque si nuestra reacción es solo el juicio y el castigo, probablemente no nos pedirán ayuda”, afirma.

La experta también subraya la importancia de revisar las propias conductas. “Las personas adultas somos modelos para nuestros hijos e hijas, también en el mundo digital. Mostrarles un uso responsable y equilibrado de la tecnología es fundamental: educamos no solo con palabras, sino sobre todo con el ejemplo”, dice.

Entre las recomendaciones que figuran en la guía de UNICEF para promover una vida digital más segura entre niños, niñas y adolescentes se destacan algunas pautas básicas:

  • Configurar controles parentales y filtros de búsqueda segura en los dispositivos y aplicaciones que utilizan. En redes sociales y videojuegos, es recomendable activar las opciones de privacidad más estrictas.
  • Fomentar la amabilidad en Internet, promoviendo conductas respetuosas con compañeros y amigos y evitando la difusión de rumores, burlas o contenidos hirientes.
  • Pasar tiempo con ellos en Internet, interesándose por las plataformas que usan y conversando sobre los riesgos que pueden encontrar en línea.
  • Establecer acuerdos familiares sobre el uso de dispositivos, definiendo horarios y espacios de uso y reforzando la importancia de cuidar la privacidad y pedir ayuda ante situaciones incómodas o de riesgo.
  • Mantener una comunicación abierta y de confianza, para que los adolescentes se sientan seguros de hablar sobre sus experiencias en línea sin temor a ser juzgados.
De acuerdo con la expertaDe acuerdo con la experta de UNICEF, hay que acompañar a los adolescentes en el desarrollo de habilidades para que puedan moverse con mayor seguridad en el entorno digital (Foto/Imagen ilustrativa Infobae)

¿Cuál es el panorama en América Latina?

Aunque en Europa ya comenzaron a discutirse restricciones de edad para el uso de redes sociales, en América Latina el debate todavía está en una etapa incipiente. En Brasil, por ejemplo, el Congreso aprobó una ley que obliga a las plataformas a vincular las cuentas de menores de 16 años con las de sus padres o tutores y a ofrecer herramientas de supervisión y filtrado de contenidos. En Perú, en tanto, el Parlamento debatió iniciativas para restringir el acceso a redes sociales o dispositivos entre menores y reforzar la prevención frente a riesgos como el ciberacoso o el grooming.

La principal dificultad es tecnológica: España pudo impulsar su propuesta luego de desarrollar una aplicación que permite verificar la mayoría de edad de los usuarios de forma anónima y sin revelar datos personales, una herramienta que aún no existe en la mayoría de los países de la región.

En Argentina, hasta el momento, las iniciativas apuntan más bien a regular el uso de dispositivos en ámbitos educativos. Un ejemplo reciente es la decisión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de prohibir el uso de celulares durante la jornada escolar en las escuelas secundarias. En la provincia de Buenos Aires, la restricción en la utilización escolar se aprobó por ley y rige para el nivel primario.

Por ahora, el debate sigue abierto. La pregunta ya no es solo si prohibir o no, sino cómo equilibrar protección, derechos y oportunidades en un entorno digital que, para los adolescentes, ya no es opcional.

por INFOBAE