Luis Eduardo Martínez Hidalgo: Génesis

luis eduardo martínez

Temprano hoy, Génesis Cristina Carmona Tovar debería estar preparándose para iniciar un nuevo día pleno de retos y expectativas. En algún  lugar destacado de su casa, estaría a la vista el título de licenciada en ciencias gerenciales de la Universidad Tecnológica del Centro que me correspondía otorgarle, junto a la medalla de grado, en solemne acto el pasado mes de Diciembre; cerca seguramente fotografías que reflejarían su extraordinaria belleza que ya la había llevado a ser Miss Turismo Carabobo, modelo sobresaliente y la encaminaba al Miss Venezuela y porque no a ese Miss Universo que ya dos estudiantes de UNITEC, María Gabriela Isler la más reciente, han obtenido en demostración que nuestras jóvenes no solo destacan por su inteligencia y competitividad sino también por su hermosura.

Lamentable, dolorosamente más bien, una bala asesina terminó con su vida, el 19 de Febrero de 2014, de lo que pronto harán dos años.

Salía de una graduación de la aliada UGMA en Barcelona, cuando al encender el celular observé numerosas llamadas perdidas de mi oficina y señales de mucha actividad en las RS. Instintivamente miré primero los tweets y uno tras otro indicaban lo mismo: “Estudiante de UNITEC herida durante manifestación”.  Rápidamente me comuniqué con la Universidad y me informaron que la estudiante Génesis Carmona había recibido un balazo cuando colectivos arremetieron contra una pacífica marcha en la Urbanización Prebo. Dos horas más tarde volé  a Valencia, lleno de angustia por que conocía la gravedad del pronóstico. Del aeropuerto fui directo a la Clínica Guerra Méndez, atravesando una ciudad casi desierta con excepción de tanquetas y efectivos de la Guardia Nacional que se encontraban a tramos.

En la emergencia, no más llegar, me topé con la mamá de Génesis y nos fundimos en un abrazo. Ella lloraba y yo no pude evitar hacerlo cuando le oí decirme, “Rector, mi hija se salvará, pero quedará ciega”.

Velé toda la noche compartiendo el dolor inmenso de una familia desgarrada por la tragedia, orando juntos mientras nos aferrábamos a la esperanza que Génesis se recuperara.

A la mañana siguiente, me permitieron estar presente en una junta médica donde con gran profesionalismo analizaron el estado de Génesis; quedé claro que la situación era extrema pero a quienes me preguntaron preferí no dar detalles y repetir, solo, una y otra vez, “recemos por un milagro”.

Cerca de las 11 am, Génesis murió.

No hay manera de describir el momento terrible y las emociones que se sucedieron luego que uno de los médicos que la atendía, salió  de la UCI para comunicarnos que ella, joven emprendedora, estudiante talentosa, linda, sensible y simpática, con un futuro que prometía excepcional, había fallecido.

La enterramos al día siguiente, sobre su ataúd la gorra con el tricolor nacional que llevaba puesta cuando marchaba tras un sueño: el de una Venezuela mejor.

No fue Génesis la única que cayó víctima de la violencia homicida en esos días trágicos.

43 familias venezolanas, como la de Génesis, recordarán a los suyos víctimas en las protestas antigubernamentales que marcaron los primeros meses del 2014; las de estudiantes como Geraldine Moreno; Luis Alejandro Gutiérrez; Daniel Tinoco; Ángelo Vargas; Jesús Enrique Acosta; de manifestantes como Mariana Ceballos; Roberto Annese; Franklin Romero; Argenis Hernández; Joan Quintero; de simples transeúntes o curiosos como Adriana Urquiola; Juan Labrador; Wilfredo Rey; Guillermo Sánchez; Gisella Rubilar Figueroa; de efectivos de la Guardia Nacionales, cuyos decesos también cuentan, como los sargentos Antonio Parra; Jhon Castillo; Acner López; o los capitanes Ramzor Bracho y José Guillén Araque.

Leo y releo los perfiles de cada uno de los 43 fallecidos; veo sus fotografías, conozco un poco de lo que llegaron a ser y entonces me invade una rabia infinita por lo absurdo de sus muertes.

No son solo esas muertes absurdas, son miles más. Aún no publican las cifras de los homicidios en Venezuela en el 2015, pero en el 2014, según http://observatoriodeviolencia.org.ve fueron 24.980 estimándose que la cifra sea mayor en el año que mes y medio atrás culminó.

A quienes me preguntan, cada vez más insistentemente, que me anima para apartarme de una existencia tranquila para trabajar por la construcción de un país diferente, les adelanto que una de ellas, no la única pero sí de las más importante, es el procurar que la nuestra sea una nación donde menos madres tengan que llorar, al hijo/la hija ausente. Parafraseando a Andrés Eloy Blanco: estamos en la lucha contra los hombres malos y por las almas buenas.