Guillermo Muñoz: el arquitecto silencioso de la estabilidad económica venezolana

En tiempos de incertidumbre y transición nacional, entre 1959 y 1969, Venezuela vivió una década marcada por crecimiento económico, control de la inflación y estabilidad cambiaria. Detrás de ese modelo estuvo la visión estratégica de Guillermo Muñoz, economista nacido en Guatire en 1922, cuya labor intelectual y gremial dejó huella en la historia económica del país.

Muñoz fue fundador del Colegio de Economistas en 1953 y presidente del gremio en 1959, impulsando la creación de la Sociedad de Estudios Económicos y Sociales. Desde allí promovió el análisis crítico de los problemas nacionales y la consolidación de estatutos profesionales que inspiraron a otros gremios en formación.

Su influencia se extendió al ámbito político: como presidente de la Comisión de Finanzas de la Cámara de Diputados durante toda la década de los sesenta, lideró la construcción de un modelo productivo que redujo el gasto público y sostuvo la estabilidad macroeconómica. Su trabajo se caracterizó por la discreción y el estoicismo, más preocupado por el progreso colectivo que por la palestra personal.

Además de su labor parlamentaria, Muñoz fue profesor universitario, asesor y consultor en ASECOFINA, empresa dedicada al desarrollo industrial y comercial. Su legado se plasmó en artículos, conferencias y revistas, siempre con la convicción de que la economía debía servir al bienestar social.

Muñoz falleció en su natal Guatire en 2019, dejando tras de sí la memoria de un servidor público que apostó por la racionalidad económica y la justicia social. Hoy, su figura vuelve a ser recordada como símbolo de una época en la que la economía venezolana encontró un rumbo de estabilidad.

Por: Guiamelys Muñoz