El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, dijo que hay una «nueva situación geopolítica que se ha instalado en el mundo a propósito de la agresión contra Venezuela».
El ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, informó este viernes de una «revisión y adecuación» en la Fuerza Armada luego de los ataques de Estados Unidos el 3 de enero en suelo venezolano, en el que murieron 47 militares venezolanos y fueron capturados el mandatario Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores.
En un acto transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Padrino López hizo un llamado a «levantarse en medio de las calamidades, de las amenazas militares» y de la que describió como una «nueva situación geopolítica que se ha instalado en el mundo a propósito de la agresión contra Venezuela».
«Estamos abriéndonos camino en el Plan Ayacucho para desarrollar nuestra Fuerza Armada, ahora con elementos para revisar, con una realidad que amerita una revisión y adecuación», dijo.
El ministro hizo referencia a un plan anunciado en octubre de 2024 por Maduro con vigencia hasta 2030 con el fin de «consolidar un poder militar que garantice el respeto a Venezuela y el ejercicio pleno de la Constitución» nacional, según explicó en ese momento.
Padrino López exigió, en nombre de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), la liberación y el retorno a su país de Maduro y su esposa, y aseguró que la institución militar seguirá «cumpliendo su tarea nacional de estabilidad y de avance» en esta «nueva realidad».
El funcionario pidió «fortaleza espiritual» a los miembros de la Fuerza Armada en los actuales «momentos críticos y dolorosos» del país, para «seguir el camino» y trabajar por una patria que, dijo, sigue y los necesita.
«Nuestro honor militar está intacto, intacto, nuestra dignidad está intacta», reiteró.
El pasado 3 de enero, fuerzas militares estadounidenses atacaron Caracas y tres regiones cercanas a la capital y capturaron a Maduro y Flores, quienes fueron llevados hasta Nueva York.
La entonces vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguez, juró dos días después del ataque como mandataria encargada, tras una orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ).
