Ramos Allup dice que AD volverá a encender la luz

El secretario general nacional de Acción Democrática (AD) en resistencia, Henry Ramos Allup, reivindicó este lunes el desarrollo de la infraestructura eléctrica alcanzado durante los gobiernos de la tolda blanca.

En una publicación difundida en Instagram, Ramos Allup señaló que hace unos 27 años Venezuela contaba con una «enorme capacidad de generación hidroeléctrica» y destacó el papel de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, conocida como la represa del Guri.

«Hay cosas que a los venezolanos nos cuesta olvidar. Hubo un tiempo, no hace tanto, en que la electricidad era parte de nuestra vida cotidiana y no una preocupación. Hace unos 27 años, Venezuela tenía una enorme capacidad de generación hidroeléctrica y nuestro Guri era orgullo nacional», destacó.

El expresidente de la Asamblea Nacional (AN) recordó que la energía generada en Guri llegó hasta Roraima, en Brasil, como parte de los proyectos de integración energética desarrollados por Venezuela. «Un país que una vez construyó grandes represas, llevó energía a otros pueblos y convirtió sus recursos en progreso, puede volver a hacerlo», expresó.

La central hidroeléctrica, cuya construcción comenzó en los gobiernos de Rómulo Betancourt y Raúl Leoni y fue inaugurada durante la gestión de Jaime Lucinchi el 8 de noviembre de 1986. Originalmente recibió el nombre de Raúl Leoni, pero en 2006 el gobierno de Hugo Chávez modificó su denominación a Central Hidroeléctrica Simón Bolívar. Con 20 unidades generadoras y una capacidad superior a los 10.000 megavatios (MW), se convirtió en uno de los principales pilares de la generación hidroeléctrica venezolana.

A la capacidad de Guri se sumaban las centrales hidroeléctricas de Macagua y Caruachi, el complejo Uribante Caparo y distintas plantas termoeléctricas distribuidas por el territorio nacional. En conjunto, la infraestructura alcanzaba una capacidad instalada de 34.000 MW, respaldada por más de 24.000 kilómetros de líneas de transmisión y unas 450 subestaciones transformadoras.

Ese desarrollo contrasta con la situación que ha atravesado el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) durante los últimos años, marcada por fallas en el servicio y un deterioro de su infraestructura. A este escenario se suman las condiciones climáticas que el Gobierno ha señalado como un factor de presión adicional sobre el sistema durante 2026, entre ellas las altas temperaturas, la sequía y el fenómeno conocido como «Súper Niño».

En agosto, las autoridades informaron que la demanda eléctrica alcanzó los 15.625 MW, el nivel más elevado registrado en los últimos ocho años, y activaron medidas de ahorro energético ante las previsiones asociadas a las «condiciones climáticas». En ese contexto, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, anunció un plan para «incorporar 4.800 MW de generación termoeléctrica antes de finalizar 2026» y señaló que el proceso contemplaría alianzas con empresas internacionales.

Posteriormente, el Gobierno venezolano firmó un addendum de contrato con la empresa argentina Impsa para reactivar los trabajos de construcción de las centrales hidroeléctricas Tocoma y Macagua, en el estado Bolívar. Rodríguez señaló que la reanudación de estas obras buscaba «incrementar la capacidad de generación hidroeléctrica y aportar mayor estabilidad al sistema eléctrico nacional».

Los trabajos contemplan intervenciones en las obras civiles, las turbinas y los equipos de generación. El ministro de Energía Eléctrica, Rolando Alcalá, sostuvo que la culminación de los proyectos también «contribuirá al desarrollo industrial del estado Bolívar y a la estabilidad del sistema de embalses del complejo de Guayana».

A este proceso se sumó recientemente una alianza con General Electric (GE) Vernova. La empresa estadounidense suscribió un acuerdo con Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para «recuperar la infraestructura eléctrica» utilizada por la industria petrolera y otro con la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec) para «impulsar proyectos destinados al fortalecimiento del SEN».

El acuerdo con Corpoelec contempla trabajos en generación hidroeléctrica y termoeléctrica, además de los sistemas de transmisión y distribución. Por su parte, el convenio con Pdvsa busca «recuperar la infraestructura eléctrica asociada a la industria petrolera y desarrollar una capacidad propia que permita reducir la demanda de esas operaciones sobre el sistema nacional».

El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, explicó que el objetivo inicial del acuerdo con GE Vernova es estabilizar el sistema eléctrico venezolano en un período de entre seis meses y un año. Según detalló, la primera etapa estará orientada a «recuperar equipos e instalaciones existentes que presentan problemas de funcionamiento, con el propósito de incrementar las horas de suministro».

Wright también señaló que los trabajos abarcarán la represa de Guri, cuya infraestructura presenta, según dijo, problemas asociados al «envejecimiento de sus turbinas y líneas de transmisión».  De acuerdo con el funcionario estadounidense, la central actualmente «genera alrededor de la mitad de la electricidad para la que fue diseñada».

Asimismo, la Embajada de Estados Unidos en Caracas indicó que la empresa prevé incorporar un gigavatio (GW) de generación al sistema eléctrico venezolano durante los próximos dos años y otros cinco GW en los cuatro años siguientes.

Ramos Allup cerró su mensaje asegurando una posibilidad de recuperación para el país: «Quizás más pronto de lo que creemos, volveremos a encender una luz y no será solamente la luz de una bombilla… será la luz de un país que vuelve a levantarse», culminó.

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