El opositor y exgobernador del Zulia, Manuel Rosales, hizo un llamado el martes a la unidad de los sectores dea oposición, al asegurar que el país exige cohesión para avanzar hacia un «cambio político» definitivo.
Durante el acto aniversario de Un Nuevo Tiempo (UNT), Rosales afirmó que después de años de «confrontación y crisis», los venezolanos reclaman que quienes aspiran a una transformación actúen sin divisiones. “El pueblo nos reclama unidad para salir adelante, unidad para que Venezuela cambie, unidad para reencontrarnos y crecer”, expresó ante la militancia y simpatizantes.
El dirigente zuliano sostuvo que el momento actual obliga a «construir consensos» y a respaldar una estrategia orientada a una etapa de «estabilización económica, política y social que desemboque en una transición con elecciones libres».
En ese sentido, planteó la necesidad de comicios donde participen tanto los venezolanos dentro del país como los que están en el exterior, con un registro electoral depurado y resultados «transparentes».
En su intervención, Rosales recordó las expropiaciones hechas entre 2007 y 2010 en la Costa Oriental del Lago, que según detalló, incluyeron 1.200 embarcaciones, 180 edificaciones, 40 patios y 38 muelles pertenecientes a empresas de servicio petrolero. A su juicio, esas medidas marcaron el inicio de la «decadencia económica» en la región y afectaron gravemente al Zulia.
Aseguró que la recuperación del país debe comenzar precisamente desde esa zona, impulsando nuevamente el desarrollo petrolero con participación de inversión privada nacional e internacional. Destacó la reciente aprobación en la Asamblea Nacional de la Ley de Hidrocarburos, la cual calificó como un «paso clave» para atraer capital y reactivar el crecimiento.
Dijo que durante su gestión como gobernador «devolvió» bienes expropiados y reiteró que el país necesita garantías jurídicas para la inversión.
Asimismo, hizo referencia a la aprobación de la Ley de Amnistía, señalando que ha permitido la liberación de miles de detenidos. No obstante, insistió en que deben derogarse la Ley contra el Odio y la Ley Simón Bolívar, al considerar que han sido instrumentos de «persecución política».
Concluyó reiterando que la unidad es el eje central para lograr una Venezuela “en libertad, prosperidad y democracia”, y aseguró que el cambio político solo será posible si todos los sectores que lo promueven trabajan bajo una agenda común.
