Dos pancartas con los mensajes “Free Cilia” y “Free Maduro” colgaban desde enero en las emblemáticas torres del Parque Central en el centro de Caracas. Con el tiempo y la brisa, las telas se desgastaron y cayeron de las imponentes estructuras. Solo quedan los restos y los carteles aún no han sido reemplazados.
Por CNN
La imagen se registra a menos de tres meses de la operación militar de Estados Unidos en Venezuela, que derivó en la captura del líder chavista y de su esposa. El paisaje urbano comienza a cambiar y, si bien persisten imágenes de la pareja en distintos puntos de Caracas, el derrocado presidente pierde gradualmente visibilidad.
Mientras la presencia pública de Maduro se diluye en Venezuela, la de la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, gana volumen. Varios expertos en comunicación política señalan un viraje en la narrativa oficial, con mayor énfasis en la figura de Rodríguez, tanto en actos públicos y discursos como en campañas digitales. En contraste con la omnipresencia anterior de Maduro, con extensas apariciones en medios y redes sociales, la mandataria interina tiene breves, aunque frecuentes, alocuciones y, hasta ahora, se mantiene esquiva a las preguntas de la prensa independiente.
En Venezuela ya se comienza a hablar del “Rodrigato”, al destacar a Delcy y a su hermano, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, a la cabeza de un movimiento que busca definir un nuevo momento político en el país. El 19 de marzo fueron anunciados nuevos ministros en el gabinete y una reforma completa de la cúpula militar, con siete cambios seguidos, horas más tarde, en lo que la jefa de Estado encargada definió como “un alto mando renovado”.
Destacó, fundamentalmente, la salida del general Vladimir Padrino, figura que acompañó casi todo el mandato de Maduro como ministro de Defensa, y su reemplazo por Gustavo González López, quien, días después de la operación de EE.UU., se hizo cargo de la seguridad de la presidenta encargada a través de la Casa Militar. El tablero político actual luce muy distinto del que dejó configurado Maduro.
La figura de Maduro pierde fuerza y se afianzan los Rodríguez
Consultado por CNN, el experto en comunicación política, Andrés Cañizalez, analiza la fotografía política actual y el giro estratégico del chavismo tras la captura de Maduro y de Flores el pasado 3 de enero, así como de la juramentación de Delcy Rodríguez como presidenta encargada apenas dos días después. A su juicio, la campaña inicial por el regreso de la pareja Maduro-Flores, actualmente recluida en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, fue perdiendo fuerza lentamente desde febrero, cuando comenzaron a aumentar los actos de los hermanos Rodríguez.
“Inicialmente había como mucha relevancia en el tema de que regresaran, de que devolvieran a Nicolás Maduro y a Cilia Flores. Era como una bandera”, señala Cañizalez, quien añade que eso ha disminuido bastante.
Maduro y Flores deberán presentarse este jueves 26 de marzo a las 11:00 am en la Corte federal de Nueva York; en las últimas semanas, esa audiencia no ha sido un tema principal en los medios ni en los discursos.
Rodríguez se mantiene al frente de los asuntos estratégicos del país con el apoyo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien incluso la reconoció como la única jefa de Estado el 5 de marzo, dos meses después de su juramentación.
Delcy, ¿en campaña?
La líder oficialista sostiene encuentros de peso, incluida la recepción de funcionarios estadounidenses, entre otros actos de gestión, pero también realiza recorridos por comunidades y actos que algunos analistas consideran eventos de campaña. Una reunión con pescadores, la visita a un local de producción artesanal de cacao, una caminata por una comuna dentro del Fuerte Tiuna, en Caracas, y una entrega de suministros técnicos han formado parte de su agenda reciente.
Cañizalez ve a Rodríguez como “candidata natural” en eventuales elecciones y asegura que, al mismo tiempo, el chavismo va resolviendo sus diferencias “puertas adentro”, apostando al alivio económico del país, en medio de inversiones petroleras extranjeras encabezadas por Washington, para ganar terreno político. El chavismo siempre se ha mantenido en campaña, explica Cañizalez.
Delcy Rodríguez viene de ejercer varios cargos durante los mandatos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, como ministra del Despacho de la Presidencia (2006), ministra de Comunicación (2013-2014) y ministra de Relaciones Exteriores (2014-2017). En 2017 se postuló como candidata a la Asamblea Nacional Constituyente, único cargo de elección popular al que ha optado, en un proceso en el cual, la oposición mayoritaria decidió no participar por considerarlo ilegítimo e inconstitucional. Rodríguez presidió esa Constituyente hasta 2018, cuando Maduro la designó vicepresidenta ejecutiva.
Según un informe de la organización no gubernamental Cazadores de Fake News, que analizó las cuentas de Telegram del Ministerio de Comunicación, VTV y otras redes oficialistas, la maquinaria de propaganda se reordenó a partir de finales de enero, lo que modificó la tendencia a centralizar la narrativa en torno a la figura de Maduro para poner el foco en Delcy Rodríguez. Destacan que los medios del Gobierno mencionan mucho menos u omiten, según este análisis, a Maduro en algunas piezas comunicacionales clave. Incluso resaltan que se ha reordenado el relato en torno a los hermanos Rodríguez, quienes cada vez son mencionados con mayor frecuencia y, en especial, con mensajes dirigidos a posicionar a Delcy Rodríguez como garantía de continuidad institucional y de equilibrio de poder tras el arresto de Maduro.
CNN consultó al Ministerio de Comunicación e Información para conocer sus comentarios sobre al informe sin hasta ahora haber recibido respuesta.
Por su parte, Cañizalez destaca que algunos medios nacionales ya comienzan a llamarla “presidenta”, sin agregar “encargada” ni “interina”. También menciona que el respaldo de Trump y sus constantes valoraciones positivas elevan su “imagen de eficiencia”.
El experto explica que, en la actualidad, se ejerce un tipo de liderazgo dual, en el que, por una parte, está Jorge Rodríguez, su hermano y presidente de la Asamblea Nacional, quien maneja la exposición pública agresiva, asumiendo entrevistas desafiantes y actividades como visitas a centros de reclusión. Mientras tanto, Delcy queda bajo una suerte de protección, intentando crear una imagen de moderación y proyectando “convivencia y reencuentro”.
