La joven venezolana Angelina Ferrer Romero, de 16 años, obtuvo la medalla de oro en la Olimpiada Mundial de Robótica celebrada en Turquía, superando a competidores de países como Japón y Alemania.
En entrevista concedida al canal estatal Venezolana de Televisión (VTV), Ferrer Romero, oriunda del estado Táchira, explicó que su equipo inicialmente trabajó con un “robot multipropósito” que cumplía varias funciones. Sin embargo, tras ganar la competencia nacional, decidieron enfocarse en un único objetivo para optimizar su desempeño en el ámbito internacional.
Detalló que se trata de un robot extractor de sedimentos, diseñado para remover residuos del fondo de lagunas de efluentes petroleros, con el propósito de evitar la exposición de trabajadores a compuestos orgánicos potencialmente cancerígenos, además de contribuir a una “producción más eficiente y continua”.
Según el canal estatal, el equipo “Robotic Dreamers”, liderado por la joven venezolana, también se consolidó en 2024 al obtener la medalla de oro en la olimpiada mundial de robótica.
“El único consejo que tengo para dar es que sigan sus sueños, que no se rindan y que se esfuercen; cada día es una nueva oportunidad”, dijo.
De acuerdo con una nota de prensa del Ministerio de Comunicación e Información, la joven forma parte del programa “Semillero Científico”, iniciativa del Ministerio para Ciencia y Tecnología.
“Ver que nuestro proyecto destacaba entre tantos países fue un orgullo inmenso. El momento en que Venezuela subió al podio con su bandera fue la recompensa a un esfuerzo constante; valió la pena cada hora dedicada a perfeccionar nuestro robot”, expresó en declaraciones citadas por el Ministerio.
Asimismo, la cartera indicó que la joven se trasladó a la capital para continuar sus estudios universitarios y profundizar su formación técnica, con la meta de aportar al desarrollo “tecnológico nacional y sumarse a los esfuerzos de soberanía científica”.
Ferrer Romero también dirigió un mensaje a las nuevas generaciones interesadas en las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, animándolas a “no tener miedo” y a confiar en sus capacidades.
“La robótica tiene rostro de mujer y somos plenamente capaces de lograr grandes cosas. Con pasión, se rompen las barreras de género en la ciencia”, concluyó.
