Posible cierre de El Helicoide pone el foco en la amnistía de presos políticos en Venezuela

Braulio Jatar, abogado, afirma que en Venezuela hay más 50.000 procesados por razones políticas: “¿No es más fácil pasar una llave y abrir el cerrojo de una cárcel, que poner a producir petróleo en una industria que está destartalada?”, le pregunta a Donald Trump. Andreína Baduel, hija del exministro Raúl Baduel, afirma que tras la captura de Maduro, la sucesión prohibió las visitas hasta nuevo aviso y aumentó la persecución y la represión.

La libertad de los presos políticos parecía no ser prioritaria para Donald Trump y la Casa Blanca en el marco de la transición en Venezuela anunciada por el mandatario estadounidense el pasado 3 de enero, a pocas horas de la la captura y extracción de Nicolás Maduro y Cilia Flores.

Pero tres días después, en medio de una reunión del partido republicano, Trump asoma una medida que eleva la expectativa de cambio. Bajo sus órdenes, Delcy Rodríguez tendría que cerrar las instalaciones de El Helicoide, símbolo de cemento de la persecución y represión en Venezuela, ubicado en el corazón de Caracas.

Maduro es un tipo violento. Ha matado a millones de personas. Ha torturado. Tienen una cámara de tortura en medio de Caracas que están cerrando. Pero ha torturado gente”, subraya el presidente.

Trump no dio muchos detalles, eso sí, pero se sabe que se refiere al centro de detención del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), que ha sido denunciado decenas de veces por opositores y ONG como un centro de torturas a presos políticos.

El anuncio devuelve, ligeramente, la esperanza a decenas de representantes de ONG’s que piden a Trump la liberación total de 863 presos políticos en Venezuela y el cese de la persecución y represión.

Pedro Urruchurtu, director de Asuntos Internacionales de Vente Venezuela y parte del grupo más cercano de María Corina Machado, insistió hasta este martes, en entrevistas, sobre el mantra de la líder opositora en sus redes sociales tras lo ocurrido en Fuerte Tiuna. “La libertad de los presos políticos es nuestra inmediata prioridad”, escribió entonces.

Sin embargo, en el poker socialista hoy bajo la mira amenazante de Trump, luego de la emboscada del Delta Force, no había hasta este martes signos alentadores. Por momentos, parecía voluntaria la ceguera del líder republicano en torno del tema, mientras en redes sociales el mundo reportaba la detención de 14 periodistas en el marco de la juramentación de Rodríguez como presidenta interina, en el seno de la Asamblea Nacional.

Incluso, dos días después del ataque militar se multiplicaron las denuncias ciudadanas de funcionarios policiales y militares cateando teléfonos de civiles para cazar potenciales mensajes anti-revolucionarios.

Urruchurtu advierte que la única transición posible pasa por aceptar el mandato del 28 de julio y liberar sin ningún tipo de condiciones a todos los presos políticos en Venezuela. Y, en sus palabras, tanto María Corina Machado, el mismo 3 de enero, como Edmundo González Urrutia, un día después, enviaron mensajes nítidos para lo que significa una transición realmente sostenible. “Mientras eso no ocurra, no se puede hablar de una genuina transición a la democracia”, explicaba.

El también politólogo considera que no existe voluntad por parte de los grupos que relevaron a Maduro en el poder para dar una señal distinta a lo que los Estados Unidos esperan. Por el contrario, existiría más persecución y represión en Venezuela.

La tesis de los Marielitos

A Braulio Jatar, periodista, abogado venezolano nacido en Chile y ex preso político de Nicolás Maduro, le llama la atención la posición de Trump cuando se le pregunta en alguna entrevista sobre el tema.

“Estuve 5 años privado de libertad, rapado, con uniforme de preso y en aislamiento en solitario”, recuerda en una conversación con el periodista Iván Valenzuela, del programa Mesa Central Tele 13, para referirse a las razones de su exacerbada empatía con los presos políticos y por el sufrimiento de sus familiares.

El Editor de Reporte Confidencial, importante medio de análisis político en Nueva Esparta, recuerda que aunque las ONG’s resalten la tragedia de centenares de personas en cárceles venezolanas, en condiciones terribles, la cifra es un subregistro.  «En Venezuela hay más 50.000 procesados por razones políticas. ¡Los procesos de amnistía son necesarios para avanzar!”, asegura.

Cuando al presidente Trump se le preguntaba lo despachaba diciendo que primero construirán autopistas y carreteras y activarán los procesos de bombeo de petróleo, pero, ¿No es más fácil pasar una llave y abrir el cerrojo de una cárcel, que poner a producir petróleo en una industria que está destartalada?”, se preguntaba.

Este martes, Jatar, tras enterarse de lo expresado por Trump, mantiene cierto nivel de escepticismo. El abogado analizaba el tema y confiesa que amigos politólogos y expertos en temas geopolíticos le comentaban que el mandatario podía tener una predisposición con base en lo que considera su propia experiencia.

“Me decían -y pudiera tener sentido- que, como el presidente Trump tiene la letanía de que Maduro abrió las cárceles e inundó a los Estados Unidos de presos y relacione a los presos políticos con miembros del Tren de Aragua”, argumenta.

Jatar destaca como antecedente histórico de EE.UU. con Cuba y el caso de los Marielitos, uno de los eventos migratorios más significativos de la historia: Durante siete meses, más de 125.000 cubanos abandonaron la Isla en un movimiento masivo que cambió para siempre la relación entre ambos países y la dinámica de la comunidad cubana en el exilio.

El éxodo fue impulsado por el descontento generalizado con el sistema comunista de Cuba. El detonante fue la crisis generada tras la irrupción de un grupo de cubanos en la Embajada de Perú en La Habana el 4 de abril de 1980, con la intención de solicitar asilo político. En un confuso incidente, un custodio de la embajada, Pedro Ortiz, recibió un disparo y falleció.

En respuesta, Fidel Castro retiró la seguridad de la embajada y permitió que cualquier ciudadano que deseara refugiarse allí pudiera hacerlo. En pocos días, más de 10.800 personas se aglomeraron en los jardines de la sede diplomática.

Ante la crisis, el gobierno cubano anunció la apertura del puerto del Mariel, a unos 40 kilómetros de La Habana, para que los ciudadanos pudieran abandonar el país. Asimismo, permitió que los exiliados en Miami enviaran embarcaciones para recoger a familiares y a cualquier cubano que deseara marcharse. Así comenzó una de las mayores oleadas migratorias en la historia de Cuba.

Entre abril y octubre de 1980, más de 125.000 cubanos zarparon desde Mariel hacia Cayo Hueso y Miami, en un éxodo masivo que representó aproximadamente el 1.3% de la población cubana, según el censo de 1981.

Inicialmente, el presidente Jimmy Carter había adoptado una política de “brazos abiertos”, otorgando la condición de refugiados a los Marielitos. Sin embargo, la llegada masiva generó tensiones en la opinión pública estadounidense, especialmente cuando se supo que entre ellos había expresidiarios y enfermos mentales.

Fidel había aprovechado la situación para vaciar las cárceles y hospitales psiquiátricos, enviando delincuentes y pacientes con enfermedades mentales en las embarcaciones rumbo a EEUU. “No sé si este antecedente y lo que imaginó hizo Maduro, obstruye el pensamiento de Trump, un proceso que debería ya haberse dado. Bien pudiera ser una barrera”, agrega Jatar.

Terror en aumento

La activista Andreína Baduel, hija del exministro de Defensa, Raúl Isaías Baduel y hermana de Josnars, detenido en El Rodeo I desde 2020, sostiene que –como neblina- en Venezuela impera un silencio ensordecedor tras la caída de Maduro.

Ella, como decenas de activistas, mantiene la esperanza de una señal de apertura total en materia de derechos humanos.

Aunque eso no ha ocurrido, el anuncio de Trump sobre el Helicoide es una tenue luz  en un escenario agrio.

Empeoró la comunicación con nuestros presos políticos y la persecución no cesó. Hay permanentemente nuevas detenciones arbitrarias. Fíjate lo sucedido con los periodistas. Ellos son el altavoz del horror que vivimos en Venezuela”, resalta en entrevista con Radio Rivadavia.

Baudel revela que bajo el mandato de Rodríguez se ordenó que ninguno de los presos políticos tenga visita hasta nuevo aviso. En El Helicoide, por ejemplo, al menos se recibe paquetería. También lo permiten en otros recintos carcelarios, pero en El Rodeo I, donde estaría Josnars, aislado, no lo permiten.

Alfredo Romero, director de Foro Penal, completa e insiste que el país requiere una amnistía general orientada a la reconciliación nacional, sin impunidad para crímenes graves, junto con una Comisión de la Verdad independiente. “Foro Penal dispone de la lista detallada de presos y perseguidos políticos para ello”, precisa.