Flávio Bolsonaro ha ganado a Lula da Silva la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, y de repetirse este resultado en el balotaje del 25 de octubre, la derrota de Lula marcará el fin del principal gobierno para dictatorial de las Américas, caracterizado por la servidumbre a la dictadura de Cuba y a su expansión antidemocrática y delictiva en la región.
Luis Ignacio Lula da Silva fundó en 1990 de Foro de São Paolo como operador de Fidel Castro con el propósito de proteger y sostener la dictadura castrista en Cuba. En noviembre de 1989 había caído del Muro de Berlín y la Unión Soviética se desmoronaba hasta que se disolvió en diciembre de 1991, con lo que terminó la “Guerra Fría”, marcando el triunfo del capitalismo sobre el comunismo.
La dictadura de Cuba, bajo la narrativa de “revolución” fue la principal plataforma de la Unión Soviética en las Américas y sobrevivió como dictadura parásita del sistema comunista. La disolución de la Unión Soviética impuso el inicio del denominado “periodo especial” de la dictadura cubana, pero el efecto más importante fue el desfinanciamiento de las actividades terroristas, conspirativas, desestabilizadoras, guerrilleras y más que operaba Fidel Castro y su sistema de delincuencia organizada, que siguió operando como el primer narcoestado de la región.
Bajo mando de Lula, el Foro de Sao Paolo integrado por grupos terroristas como las FARC y el ELN, partidos y grupos de izquierda latinoamericana, ante la derrota del comunismo por el capitalismo, estableció como objetivo “la unidad de acción en la lucha antiimperialista y popular” y como estrategia la “multiplicación de los ejes de confrontación”, esto es la exacerbación de conflictos sectoriales, funcionales, regionales, raciales, de género y de todo tipo para deteriorar el sistema democrático.
El grupo no tuvo mayor influencia hasta la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela en 1999, cuando con el aporte del dinero y petróleo venezolanos malveresados por Chávez, del saber hacer criminal de Castro y el Foro de Lula, se inició la expansión de la dictadura cubana que hizo de Venezuela con Chávez y Maduro, Bolivia con Morales y Arce, Nicaragua con Ortega y Murillo, y Ecuador con Correa, dictaduras satélites bajo la denominación de socialismo del siglo 21 o castrochavismo.
La metodología de conspiraciones, desestabilización, golpes de estado, terrorismo, guerrillas, narcoterrorismo y todo tipo de crímenes contra gobiernos democráticos fue complementada por el financiamiento de candidatos para ganar elecciones y atacar la democracia desde dentro y así nacieron los “gobiernos para dictatoriales”, que son los “elegidos en democracia pero que sirven a regímenes dictatoriales para contribuir a su sostenimiento y permanencia con acciones de legitimación y apoyo, incumpliendo obligaciones jurídicas internacionales y perjudicando sus propios intereses nacionales”.
El siglo 21 que debió ser el de la democracia plena -porque se preveía el fin de la dictadura de Cuba– fue el de la expansión de la dictadura de Cuba con su antiguo operador Lula da Silva que llegó tres veces a la presidencia de Brasil desde donde desestabilizó gobiernos democráticos participando en su derrocamiento, sostuvo a las dictaduras ignorando las violaciones a derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, promovió y financió el caso de corrupción trasnacional mas grande de la historia regional llamado “Lava Jato”, encubrió y sostuvo los narcoestados y narcoterrorismo, cumplió y ejecuta la “lucha antiimperialista” a costa de la economía de Brasil, participa en el sistema esclavista de médicos que Cuba realiza y perpetra delitos que cubre con la impunidad del poder político.
Lula da Silva es el único fundador vivo del grupo Chávez-Castro-Lula que inició la destrucción trasnacional de las democracias en Latinoamérica y la guerra híbrida contra Estados Unidos, y es sin duda uno de los ejemplos más evidentes de cómo en -la primera cuarta parte de este siglo- la delincuencia organizada ha suplantado la política en Latinoamérica bajo el rótulo de socialismo del siglo 21.
El socialismo del siglo 21 ha perdido sus gobiernos para dictatoriales en Argentina con los Kirchner, en Paraguay con Lugo, en Uruguay con Vasquez, en Perú con Toledo, Humala y Castillo, en Salvador con Funes y Sanchez, en Honduras con Castro, en Chile con Bachelet y Boric, en Colombia con Petro y más. Hoy solo le quedan dos, el de México con Sheinbaum y el de Brasil con Lula, pero la importancia de Lula es que se trata del jefe en ejercicio del grupo delictivo y que usa el poder y la economía de Brasil para continuar su agenda de violación impune de derechos humanos.
El principal gobierno para dictatorial de las Américas está en Brasil con Lula y su final modificará el perverso rumbo en que ha puesto al pueblo brasilero, acelerará el final de la dictadura de Cuba, cesará la intervención de democracias de la región y el entreguismo a dictaduras extra hemisféricas como China, Rusia, Irán y más.
por INFOBAE
