HRW: El Salvador está a poca distancia de convertirse en una dictadura

Como «brutal» calificó el director para las Américas de la organización Human Rights Watch (HRW), José Miguel Vivanco, el trato que el presidente Nayib Bukele tiene con los órganos Legislativo y Judicial en El Salvador, país que, a su juicio, está a «poca distancia de convertirse en una dictadura».

Vivanco señaló durante una entrevista con Efe en San Salvador que Bukele muestra una «conducta contraria a los derechos fundamentales a las libertades públicas, una conducta despótica».

El defensor de derechos humanos ha sido uno de los principales críticos de algunas acciones del mandatario salvadoreño que, según diversos sectores, han desequilibrado el orden constitucional de El Salvador y ponen en riesgo la joven democracia que existe tras 12 años de conflicto armado.

El también abogado indicó que el hecho «más grave» cometido por Bukele tras un año de Gobierno es la intromisión a la Asamblea Legislativa con militares y policías armados para presionar a los diputados para la ratificación de un préstamo para un plan contra las pandillas.

A lo anterior le sigue la «falta de respeto» y «trato brutal» a los órganos Judiciales y Legislativos, y su «conducta de imposición» en el manejo de la pandemia del coronavirus.

El primer año de gobierno de Bukele

El director para las Américas de HRW dijo que el primer año de Bukele como presidente de El Salvador «ha sido un año que yo diría que ha dado serias y graves preocupaciones por la falta respeto a las instituciones democráticas en el país, a los medios de comunicación, a quienes ataca y los estigmatiza como parte de una retórica conocida en la región propia de líderes populistas».

También, apuntó, ha demostrado durante este primer año una «relación muy agresiva y tensa», y «total falta de consideración y respeto» a la Asamblea Legislativa.

«Creo que el hecho más grave que ha ocurrido durante el primer año (de su Gobierno) ha sido el uso de la fuerza bruta, específicamente militares uniformados con armas en los primeros días del mes de febrero», expresó.

El 9 de febrero pasado, Bukele ingresó con policías y soldados armados con fusiles al recinto legislativo, se sentó en la silla del presidente de ese órgano de Estado y luego de una oración salió del lugar para dirigirse a un grupo de sus seguidores que le esperaban fuera del recinto legislativo.

Para Vivanco «el acto de comunicarse con dios hace todo este fenómeno realmente muy preocupante, porque sabemos lo que representa en la historia de la humanidad la mezcla de la política con la religión».

«Fue dios, según él, que le aconsejó retirarse del Congreso y darle una semana más a los legisladores para que le aprobaran un préstamo para seguridad», manifestó.

Un trato brutal a legisladores y jueces del Supremo

Según el experto en derechos humanos, Bukele ha tenido un «trato brutal» con los legisladores y con la Suprema Corte, «frente a la cual él no ha tenido el mínimo reparo de desobedecer públicamente y desacatar sus decisiones, en los que en fallos reiterados le han exigido que modifique su política draconiana» con la que ha, por ejemplo, enfrentando la pandemia de la COVID-19.

La Corte Suprema de Justicia (CSJ) declaró inconstitucional la mayoría de decretos ejecutivos y leyes que han regido la cuarentena por el coronavirus en el país, incluidas dos de estado de excepción.

«Él (Bukele) ha ignorado esos fallos, se ha reído de los magistrados de la Corte y cuando puede los ataca, distorsiona de una manera grosera e infantil los fallos del Supremo y cuando le ordenan modificar su política utiliza la conocida y ya aburrida muletilla de que él no va ser el asesino de cientos de salvadoreños», señaló.

¿Próximos a una dictadura?

El jurista dijo que «hay suficientes ejemplos que muestran una conducta contraria a los derechos fundamentales y a las libertades públicas, una conducta despótica por parte del actual mandatario de El Salvador».

Acotó que a él no le «preocuparía tanto una confrontación entre la clase política de El Salvador, porque eso es algo, yo diría, que normal en una democracia».

«En todos los países de América Latina hay tensiones y conflictos, unos debates que son realmente muy ásperos y duros entre los actores políticos. Sin embargo, lo que yo noto en el caso de El Salvador no es una confrontación entre poderes o una especie de choques de trenes, aquí lo que hay, primero, en relación con el Ejecutivo y el poder Judicial es un desacato, es una actitud de total desobediencia y desafío a los fallos de la Corte», aseguró.

Subrayó «los fallos se respetan, y eso es lo que no está acostumbrado a hacer, ni aparentemente quiere hacer el señor Bukele».

Con respecto a la Asamblea Legislativa, Vivanco señaló que «el presidente tiene simplemente que entender que no cuenta con el respaldo suficiente en el Congreso y tiene entonces que abandonar sus pretensiones o modificar sus propuestas porque no cuenta con los votos suficientes y entonces debe negociar».

«Creo que todo lo que está viviendo El Salvador es de mayor peligro y creo que estamos a poca distancia que El Salvador se pueda convertir en una dictadura, y por eso hay que respaldar a las instituciones democráticas salvadoreñas, porque El Salvador aún no es una dictadura, es una democracia y la mejor evidencia es que cuenta con un poder judicial independiente», acotó.

Consideró que, a pesar de la popularidad del jefe de Estado, de «sus troles», es decir estos mecanismos que utiliza a través de las redes sociales para amedrentar, intimidar y agredir a aquellos que se cruzan en su camino, y de su propaganda demagógica hay magistrados de la Corte que tienen el coraje de defender la Constitución de El Salvador y eso vale la pena respaldarlo internacionalmente».

«Si la comunidad internacional no reacciona con vigor, con fuerza ante los atropellos al Estado de derecho y al sistema democrático que se dan a diario en El Salvador por parte del Ejecutivo encabezado por Bukele, es probable que nos estemos jugando los descuentos que representa la vigencia de un orden democrático», puntualizó.

¿Y la sociedad civil?

Para Vivanco la sociedad civil salvadoreña está «muy activa, muy atenta» y «creo que ha demostrado ser muy vibrante y además dispuesta y comprometida a defender el orden constitucional, creo que no es fácil trabajar desde El Salvador».

«Con la presión política que impone el jefe de Estado, por el uso que tiene, además, del Ejército y de la Policía, por los espectáculos de brutalidad, obviamente no es fácil pelear por la democracia y por el Estado de derecho pero no hay alternativas, no hay opciones y hay que seguir defendiendo esos espacios antes que sean abolidos por el régimen actual», aseveró.

Este régimen actual, indicó Vivanco, «ya ha insinuado, al igual que otros autócratas de la región, que también tiene la intención de modificar la Constitución, con un único y principal objetivo que es intentar lograr la reelección».

«Esa película ya la vimos en América Latina, uno de los principales arquitectos de este tipo de proyectos con el que se busca perpetuarse en el poder es el propio (Hugo) Chávez en Venezuela y miren como hoy en día está Venezuela con un dictador como (Nicolás) Maduro», apuntó.

Añadió que en un país como El Salvador que «tiene una democracia joven y que ha pasado por una guerra civil, con tantos muertos y víctimas, hay que asegurarse que la democracia se siga consolidando y profundizando y que sea objeto de un retroceso gracias a las ansias de poder del actual jefe del Estado».

Manejo de la pandemia

A juicio de Vivanco, el mandatario salvadoreño, ha decidido imponer, sin tener una base científica, una cuarentena de 30 a más días para aquellos que, según la fuerza pública, «estén fuera de sus casas sin justificación o que lleguen al país del extranjero».

También, señaló, las detenciones arbitrarias a personas que supuestamente violaron la cuarentena y la falta de información a las personas que están en centros de contención, con respecto a la toma de pruebas, resultados de las mismas y el tiempo de permanencia en estos lugares, son otras de las críticas a Bukele.

«La decisión no es policial ni militar, debe ser un centro de salud quien evalúe y tome una decisión», agregó.

EFE