Aung San Suu Kyi condenada a 6 años suplementarios de prisión en Birmania

Aung San Suu Kyi

La junta birmana sigue estrechando el cerco contra Aung San Suu Kyi: la exdirigente, condenada ya a varios años de prisión, fue sentenciada este lunes a seis años suplementarios en el curso de su megajuicio, denunciado como político por la comunidad internacional y como una «afrenta a la justicia» por Washington.

La premio Nobel de la Paz, de 77 años, fue declarada culpable de cuatro cargos de corrupción.

Aung San Suu Kyi apareció en aparente buena salud ante el tribunal militar, según una fuente cercana al caso, y no hizo comentarios tras la lectura del veredicto

Desde que fuera arrestada el 1 de febrero de 2021 tras el golpe militar, la exdirigente se halla arrestada y aislada en un lugar secreto de Naipyidó, la capital de Birmania, desde fines de junio. El golpe había puesto fin a una década de transición democrática en Birmania

Su proceso, que empezó hace más de un año y que se lleva a cabo a puerta cerrada, continuará en el centro donde está detenida. Los abogados de Suu Kyi tienen prohibido hablar con la prensa y las organizaciones internacionales.

Está encausada por múltiples infracciones por la junta en el poder, entre ellas por haber violado varias veces una ley sobre secretos de Estado, por fraude electoral en los comicios de 2020 -que ganó su partido-, sedición o corrupción, entre otros cargos.

La premio Nobel podría ser condenada a décadas de prisión al término de su megajuicio

EEUU: «afrenta a la justicia»

Estados Unidos reaccionó este lunes a la nueva condena contra Suu Kyi, calificándola de «afrenta a la justicia».

«La injusta detención, condena y sentencia del régimen militar» de Birmania contra la Premio Nobel de la Paz, «es una afrenta a la justicia y al Estado de derecho», dijo un portavoz del Departamento de Estado.

Por su parte, el analista político David Mathieson, comentó a la AFP: «Ajenos a la indignación nacional e internacional, los juicios para castigar a Suu Kyi y su entorno tienen como objetivo borrar el pasado democrático» de Birmania.

Varias voces han denunciado un ensañamiento judicial motivado por consideraciones políticas, y acabar con la hija del héroe de la independencia y gran vencedora de las elecciones de 2015 y 2020

Aung San Suu Kyi sigue siendo una figura muy popular en Birmania, aunque su imagen internacional se ha visto empañada por su incapacidad para defender a la minoría musulmana de los rohinyás, víctimas de persecuciones y abusos del ejército en 2016 y 2017, un «genocidio» según Estados Unidos.

Varios opositores al régimen militar creen que la lucha debe ir más allá del futuro de la premio Nobel, para acabar con el régimen militar. Miles de ellos han tomado las armas contra la junta en varias regiones de Birmania, a contracorriente del principio de no violencia por el que aboga Aung San Suu Kyi.

«Simulacro»

El ejército en el poder defiende por su lado su proyecto de organizar elecciones en el verano boreal de 2023. Estados Unidos ya rechazó este «simulacro» de elecciones que no pueden ser «ni libres ni justas en las condiciones actuales» según el secretario de Estado Antony Blinken.

La junta tomó el poder alegando supuestos fraudes en las elecciones de 2020, ganadas de forma abrumadora por el partido de Aung San Suu Kyi. Desde el golpe más de 2.100 civiles han muerto violentamente y más de 15.000 están detenidos, según una oenegé local. AFP

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