En medio de una de las crisis energéticas más profundas de las últimas décadas, el lenguaje político en Cuba está experimentando una transformación drástica. Lo que una vez fue el insulto definitivo del oficialismo para deshumanizar a la disidencia, el término «gusano», hoy es portado por muchos como una «medalla de honor» en las calles y redes sociales.
La periodista y filóloga Yoani Sánchez, mundialmente conocida por su blog Generación Y y por dirigir el diario independiente 14ymedio, ha puesto el foco sobre este cambio semántico. Sánchez, quien ha sido una de las voces críticas más persistentes dentro de la isla, describe cómo el término —creado en 1959 para señalar a los «enemigos de la Revolución»— ha perdido su carga de terror. Así lo publica en twitter:
«Si antes daba terror ser etiquetado como gusano… ahora parece haberse convertido en una medalla», afirma Sánchez. «La gente se autodefine como gusana… es una palabra que inventó el oficialismo para quitarnos nuestra capacidad de parecer humanos y que se ha terminado revirtiendo».
Un país entre apagones y protestas
Este «orgullo de ser gusano» florece en un contexto de alta tensión social. En los últimos meses, Cuba ha registrado numerosas protestas debido a los apagones prolongados que paralizan la vida económica y doméstica. La población, agotada por jornadas de más de 12 horas sin electricidad, ha salido a las calles en diversas localidades reclamando «corriente y comida».
E incluso han llegado a incendiar oficias del partido comunista. Desde Washington, el presidente Donald Trump, asegura que el fin del régimen ya está cerca.
El factor energético: Petróleo y geopolítica
La parálisis energética que menciona Sánchez en sus análisis tiene raíces profundas y multicausales, la más reciente e impactante fue el bloqueo de crudo que llegaba desde Venezuela —principal aliado y proveedor de la isla— hasta que EEUU concretó el derrocamiento de Nicolás Maduro y posicionó a Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
Si bien las políticas de sanciones de Estados Unidos (el embargo o «bloqueo») buscan restringir el flujo de petróleo venezolano hacia Cuba mediante la presión sobre navieras y entidades financieras, la crisis también responde a otros factores críticos:
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Infraestructura obsoleta: Las centrales termoeléctricas del país tienen décadas de explotación y carecen de piezas de repuesto.
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Caída de la producción venezolana: La propia crisis interna de Venezuela ha mermado su capacidad de enviar los volúmenes de antaño.
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Gestión interna: La falta de divisas del Estado cubano para comprar combustible en mercados alternativos.
