Robin Williams y la decisión que cambió su carrera: por qué nunca aceptó papeles violentos

El inolvidable actor de Jumanji y Señora Doubtfire apostó siempre por personajes entrañables, evitando el cine de acción y priorizando historias que conectaran de verdad con el público de todas las edades

por INFOBAE

Robin Williams, reconocido por su inigualable carisma y sus memorables interpretaciones en películas familiares, marcó un antes y un después en la industria del cine al tomar una postura tajante respecto a los papeles que eligió durante su carrera. Aunque el público le recuerda por roles emblemáticos como la entrañable Señora Doubtfire, Alan Parrish en Jumanji o el carismático Genio de Aladdín, el actor nunca fue visto en producciones caracterizadas por la violencia explícita o el uso de armas.

A lo largo de una trayectoria profesional de 38 años, Williams logró triunfar en la comedia y supo sostener una imagen simpática, accesible y entrañable para diversas generaciones. Su determinación de distanciarse de papeles ligados a la acción violenta no pasó desapercibida. Esta fue una decisión deliberada y profundamente arraigada en su visión artística y personal.

El compromiso artístico de RobinEl compromiso artístico de Robin Williams se reflejó en su preferencia por personajes humanos y entrañables (foto: Captura/IMDb)

El rechazo a los papeles violentos

En una entrevista con US Weekly, el actor explicó: “Hay una decisión consciente sobre lo que no he podido hacer”. Esta declaración resume una elección que definió, en parte, el tipo de legado que Williams dejó al mundo audiovisual.

En toda su filmografía es notoria la ausencia de películas donde predominan los disparos, persecuciones o escenas de alto voltaje físico. Él mismo lo reconoció: “Las películas con armas y muertes en pantalla, simplemente, no encajaban conmigo”. Según relata Sensacine, a pesar de que los estudios y la audiencia veían a Williams como un potencial héroe de acción, al estilo Rambo o James Bond, seguía firme en la idea de que ese no era su camino.

El actor agregó: “La única aventura que he hecho es Jumanji, que consistía, ya sabes, en animales virtuales: huir de un rinoceronte. En aquella época, era un camionero con un palo”, evocó con su característico humor.

Versatilidad y vocación

El inicio de Robin Williams en el mundo del espectáculo estuvo marcado por su asombrosa capacidad para la improvisación y una energía inigualable. Christopher Reeve, amigo de Williams y compañero en Juilliard, recordó: “Decir que estaba encendido sería quedarse muy corto”, y evocó la velocidad vertiginosa con la que el actor pronunciaba sus líneas. Sus primeros pasos en el cine se inclinaron de manera natural hacia la comedia, pero, a medida que su carrera avanzó, quedó claro que su capacidad interpretativa trascendía cualquier género.

Williams reflexionó sobre su filmografía y el abanico de roles que ha interpretado: “Siempre me ha tocado una mezcla de cosas: películas infantiles, que disfruto haciendo; dramas serios; comedias disparatadas. Es bueno, porque no parece haber una categoría específica de la que me envíen la mayoría. Pero cuando hice El club de los poetas muertos, se abrió una categoría específica”.

“Creo que hay una decisión muy consciente cuando algo me afecta así, cuando tienes personajes que intentan conectar con los demás”, añadió. El impacto emocional de sus personajes fue siempre una prioridad artística para él y nunca cedió a la tentación del cine de acción ni de la violencia gratuita en pantalla.

El actor priorizó la empatíaEl actor priorizó la empatía y la conexión real con el público en cada papel que eligió en Hollywood (foto: Captura/IMDb)

Un legado marcado por la humanidad y el compromiso

Jumanji puede ser, para muchos, el ejemplo máximo de la aventura en la carrera de Robin Williams; no obstante, sus papeles más recordados y que continúan resonando en el público son aquellos en los que encarnó personajes profundamente humanos. En El indomable Will Hunting (1997), interpretó a un terapeuta que ayuda a un joven superdotado a encontrar su camino, y en El club de los poetas muertos, asumió el papel de un inspirador profesor que cambió la vida de sus estudiantes.

En ambos casos, su actuación fue reconocida por la crítica y el público, alejándose de los estereotipos de acción y violencia.

La coherencia en sus decisiones profesionales permitió que Williams mantuviera una imagen cálida e inspiradora, al mismo tiempo que consolidaba su reputación como actor versátil y comprometido. Tal como señaló en sus propias palabras: “Cuando tienes personajes que intentan conectar con los demás, esa conexión deja huella”.