El reconocido actor y cantante venezolano, Guillermo Dávila, respondió a su hija, la modelo Marielena Dávila, en una carta enviada a People en Español en la que cuenta que su distanciamiento de casi una década no fue por “indiferencia”.
El conflicto se reavivó tras una participación de Dávila en el programa peruano “El valor de la verdad», donde el artista reveló que no mantiene comunicación con Marielena, fruto de su relación con la presentadora Chiquinquirá Delgado, desde hace ocho años.
Según el cantante, el quiebre se produjo luego de que se hiciera pública la existencia de su hijo en Perú, situación que habría generado el rechazo de la modelo.
En una misiva inicial, Marielena describió la ausencia de una relación paternal sana como el desafío más duro de su vida. En sus declaraciones, la modelo sugirió la existencia de dinámicas complejas detrás de la imagen pública, mencionando términos como «abuso emocional» y «manipulación».
Asimismo, aprovechó el espacio para enaltecer la figura de su madre, a quien agradeció por protegerla y no influir negativamente en su percepción de los hechos durante su crianza.
«Desde niña mi sueño más grande fue tener una relación paternal sana. No tenerla ha sido el camino más duro que me ha tocado caminar. La presencia física, un momento, o una foto, no significa nada si detrás de eso hay abuso emocional, malos tratos, rechazo y manipulación», publicó en sus redes sociales.
Carta de Dávila
Tras la publicación, Dávila expresó su tristeza ante las acusaciones de “daños” de los cuales asegura no haber sido notificado previamente de manera directa.
El también cantante afirma que intentó comunicarse en múltiples ocasiones, pero que al notar que su presencia no era bienvenida, decidió cesar su insistencia “por respeto y no por falta de interés”.
A pesar de no comprender los motivos exactos del corte de comunicación, Dávila aseguró que mantiene la disposición de conversar de manera madura cuando su hija así lo decida.
Sobre la relación con su hijo, señaló que siempre han existido vías para que Marielena establezca contacto con su hermano, Vasco, tal como lo hace su otra hija, con quien sí mantiene un vínculo cercano.
“Siempre mantuve la esperanza de que, en algún momento, pudiéramos hablar de manera madura y sincera para aclarar lo que quedó sin resolver. Reconozco que su madre jamás ha hablado mal de nadie, por lo que no entiendo las razones que llevaron a mi hija a cortar toda comunicación conmigo. Aun así, sigo abierto al diálogo cuando ella así lo decide”.
El intérprete concluyó su mensaje manifestando que no guarda rencor y que atesora los momentos compartidos en el pasado, quedando a la espera de un encuentro sincero que permita resolver los asuntos pendientes entre ambos.
