Refinerías de EE.UU. impulsan compras directas de crudo venezolano a PDVSA: un paso clave en la recuperación petrolera

Refinerías estadounidenses de la Costa del Golfo, incluyendo Phillips 66, Citgo Petroleum y Valero Energy, están solicitando formalmente la adquisición directa de crudo pesado Merey directamente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) a partir de abril de 2026, según fuentes cercanas al proceso reportadas por Reuters y analizadas en publicaciones del analista político @AnibalSanchezOF.
Esta iniciativa busca eliminar intermediarios como Trafigura, Vitol y Chevron, que han facilitado transacciones bajo licencias temporales, para optimizar costos y márgenes en refinerías especializadas en crudos pesados y altos en azufre. Valero Energy destaca como uno de los principales interesados, con planes de importar hasta 6.5 millones de barriles en marzo (aproximadamente 210.000 bpd), lo que podría posicionarla como el mayor comprador extranjero de crudo venezolano desde la transición política de enero de 2026.

Evolución de precios y descuentos

El crudo Merey se cotiza actualmente con descuentos de alrededor de $10 por barril respecto al Brent (mejorando desde los $15 iniciales y $6-7.50 observados en febrero), lo que lo hace altamente competitivo. En contraste, los benchmarks globales se mantienen en rangos de 67-68 USD/barril para Brent y 62-63 USD/barril para WTI, influenciados por volatilidad geopolítica en Medio Oriente (negociaciones Irán-EE.UU. en Ginebra).
Como señaló @AnibalSanchezOF en su análisis reciente, esta estabilización refleja el repunte de la oferta venezolana y podría ejercer presión a la baja en precios globales si los volúmenes crecen rápidamente, aunque la prima de riesgo geopolítico actúa como contrapeso.

Recuperación de producción y exportaciones

La producción venezolana experimentó una caída temporal en enero de 2026 (780.000-830.000 bpd según fuentes secundarias como OPEP e IEA, frente a 924.000 bpd reportados por PDVSA), atribuida a bloqueos previos. Sin embargo, con la ampliación de licencias estadounidenses y la normalización de operaciones con socios como Chevron, las exportaciones repuntaron a ~800.000 bpd en enero, y la producción preliminar de febrero se estima en 950.000-1.000.000 bpd.
Proyecciones de la EIA indican un retorno a 1.1-1.2 millones bpd para mediados de 2026, con potencial de alcanzar 1.5 millones bpd al cierre del año si se concretan reformas a la Ley de Hidrocarburos e inversiones privadas. El Secretario de Energía de EE.UU., Chris Wright, anticipa un crecimiento del 30-40% en 2026, destacando ingresos ya superiores a $1.000 millones bajo gestión estadounidense, con expectativas de $5.000 millones adicionales en meses próximos y hasta $10.000 millones anuales.
Implicaciones estratégicas
Esta dinámica fortalece la seguridad energética de EE.UU. al diversificar fuentes de crudo pesado y reducir exposición a interrupciones en el Golfo Pérsico. Para Venezuela, representa una fase de “recuperación acelerada” post-cambios políticos, con mayor acceso a mercados como EE.UU., India y Europa, aunque genera debate sobre el grado de influencia externa en la industria petrolera nacional.
Expertos coinciden en que el éxito dependerá de inversiones masivas (estimadas en $20-30 mil millones) para sostener el repunte y evitar limitaciones técnicas o políticas.
Para más detalles, consulte las publicaciones de @AnibalSanchezOF en X, que han seguido de cerca estos desarrollos, incluyendo el contexto de producción, descuentos y proyecciones globales.