Manuel Shuterland: ‘Venezuela recibió en 20 años el equivalente a 10 planes Marshall’

El control cambiario en Venezuela ha sido un mecanismo para la corrupción, por ello Manuel Shuterland, economista y doctor en Estudios del Desarrollo en el Cendes de la UCV, se manifiesta en contra de la dolarización de Venezuela.

En entrevista para Radio Rumbos, con Mario Villegas, Ángel Cacique y Carlos Rodríguez, el también director del Centro de Investigación y Formación Obrera afirma que lo primero es eliminar el control cambiario y unificar el tipo de cambio en una tasa libre de intervenciones estatales que la abaraten artificialmente y beneficien a una élite que accede a dólares “veladamente” preferenciales, sobrevaluados.

Shuterland denuncia el carácter “neocolonial” del actual manejo petrolero.

Ni la Compañía Guipuzcoana tuvo un control tan asfixiante como el que vemos hoy, donde los ingresos de PDVSA terminan en un fideicomiso en Qatar, tutelado céntimo a céntimo por EE. UU. y ejecutado a través de bancos privados”, detalla .

Además, suelta una cifra demoledora: Venezuela recibió en 20 años el equivalente a 10 Planes Marshall —un billón de dólares— y, sin que cayera una sola bomba, la infraestructura está en ruinas por un saqueo y un desorden estadístico sin precedentes.

El histórico Plan Mashall, que contó con una inversión de 13 mil millones de dólares, fue impulsado por el gobierno de Harry Truman (1945-1953) para ayudar a los países europeos a recuperarse de la destrucción provocada por la Segunda Guerra Mundial.

En el plano social, Sutherland rompe el mito de que «Venezuela se arregló» solo con expectativas y discursos de optimismo, aunque reconoce que los ingresos podrían duplicar a los de 2024.

El economista advierte que el país vive en una oscuridad estadística total desde hace años para ocultar la destrucción del salario y propone que un sueldo base de $150 a $200 sería totalmente viable si se dejara de «bonificar» el ingreso, una práctica que califica como la «muerte del ahorro» y el mérito profesional.

Shuterland hace un análisis crudo y necesario que cuestiona tanto el triunfalismo oficial como las soluciones «mágicas» de una dolarización formal que, según él, terminaría de liquidar la industria nacional.