La destitución del presidente Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos, de acuerdo con Bloomberg, ha abierto un camino hacia lo que podría convertirse en una de las reestructuraciones de deuda soberana más grandes y complejas desde la crisis de Grecia hace más de una década.
Por Bloomberg
Según la información publicada en el portal de noticias, están en juego 170.000 millones de dólares en obligaciones:una red de bonos impagos, préstamos y sentencias legales adeudadas a acreedores que van desde empresas de Wall Street hasta China.
Los mercados reaccionaron rápidamente cuando las tropas estadounidenses sacaron a Maduro de Venezuela. Cuando fue presentado en Manhattan vestido con una camisa azul marino con cuello en V, los precios de los bonos del gobierno y de las compañías petroleras estatales habían aumentado a niveles no vistos desde que el país comenzó a incumplir sus pagos en 2017.
Aproximadamente 1.500 millones de dólares en bonos cambiaronde manos, unas 10 veces el volumen normal de operaciones, según los operadores. Los valores que los inversionistas estadounidenses habían estado vendiendo por tan solo 1,5 centavos de dólar en el punto más bajo del mercado ahora se vendían a 40 centavos, una ganancia inesperada similar al capital de riesgo para aquellos que fueron lo suficientemente valientes para comprar en el punto más bajo, agrega Bloomberg.
Algunos de los pronósticos más optimistas sugieren que todavía puede haber margen para ganancias, con recuperaciones de 60 centavos por dólar o más. Los tenedores de bonos –cuyas reclamaciones suman aproximadamente 100.000 millones de dólares, incluidos los intereses vencidos– ven potencial para un proceso sencillo: consolidar los diversos títulos en una única reestructuración y emitir nueva deuda.
Los acreedores recibirían un pago, mientras que Venezuela podría recaudar capital fresco para reconstruir su ruinosa infraestructura petrolera.
