Ambos equipos libraron una batalla épica en la que hubo nueve goles en 70 minutos y en la que los parisinos se llevan una ligera ventaja al partido de vuelta, 5-4 en el Parque de Los Príncipes.
La eliminatoria llegaba con el cartel de final anticipada y ni mucho menos decepcionó. PSG y Bayern protagonizaron un espectáculo como no se ha visto otro en toda la temporada… ni en mucho tiempo. La primera manga se la llevaron los de Luis Enrique. Pero el conjunto ‘bávaro’ logró sostenerse tras verse contra las cuerdas en el inicio de la segunda parte. El Allianz dictará sentencia. Pero resulta muy complicado pensar que de esta llave no salga el campeón.
Luis Enrique volvía a tener a todos disponibles y eso significaba que Vitinha recuperaba su puesto en medular junto a Joao Neves y un Zaïre-Emery que, de momento, se sigue imponiendo a Fabián. Mientras, Kompany —sancionado— sorprendió ubicando a Davies por encima de Laimer… además de abrirle hueco en el once ante las bajas de Gnabry y Karl a un Jamal Musiala que se reencontraba con el PSG tras la aparatosa lesión sufrida en el Mundial de Clubes.
Analizaba Rafel Pol —asistente de Luis Enrique— en la previa que ambos equipos son tan parecidos que podían llegar a contrarrestarse. Ahora bien, el PSG llegaba alertado de lo sucedido en el choque de la fase liga y, para contener la presión del Bayern, metieron el balón en la mitad de campo ‘bávara’ y salieron a ‘morder’ con los ojos inyectados en sangre.
Superados los primeros 10′, Vitinha y Kimmich comenzaron a levantar la mano para intentar bajarle las revoluciones iniciales con las que había arrancado el choque. Pero, como ya sucediese en el duelo disputado a inicios de noviembre, Luis Díaz tenía otros planes. Completamente endemoniado, ya le había ‘rascado’ una amarilla a Marquinhos saliendo a la contra y, posteriormente, Pacho le ‘barrió’ cuando iba a definir. Se lo pidió Harry Kane y engañó con maestría a Safonov. Ya suma 13 goles en esta Champions y seis partidos consecutivos marcando.
Se quedó muy ‘tocado’ el PSG y lo pudo pagar caro… si no fuese porque Safonov le sacó un mano a mano a Olise. Fue un momento clave del partido y, quién sabe, si de la eliminatoria. Acto seguido, un error de Pavlovic en salida abrió la puerta a que Dembélé se plantase solo ante Neuer. La definición, eso sí, no pudo ser peor.
Quien no perdonó fue un Kvicha Kvaratskhelia que igualó el encuentro en el 24′. Le dibujó el desmarque a Doué a la espalda de Stanisic, lo hundió en el área tras tirar un par de ‘bicicletras’ y se sacó un disparo ajustado al palo largo entre un mar de piernas para continuar su idilio con la Champions.
Necesitaba volver a levantarse un Bayern que se había desajustado en la presión. Era el momento para que apareciesen los ‘cracks’ y eso trató de hacer un Michael Olise al que, entre Safonov y el palo, le negaron el empate. Respondió Doué a la contra con un disparo que acabó en el banderín de córner. La puso Dembélé y Musiala perdió la marca de un Joao Neves que cabeceó en el primer palo para poner por delante al PSG.
Le pasó al Bayern lo mismo que al conjunto parisino con el tanto inicial de Kane. Le entraron las dudas y Upamecano tuvo que realizar una corrección providencial ante Dembélé. Pero, después de haber desperdiciado sus dos primeras ocasiones, Olise fusiló a Safonov para devolver las tablas al marcador. Le dejaron recibir demasiado solo en la corona del área y no se lo pensó dos veces.
El 2-2, por increíble que parezca, no empachó a nadie. El mediocampo era inexistente. Todas las jugadas fueron transiciones desde la defensa al área rival. Y al PSG se le apareció por enésima vez la ‘suerte’ del campeón. Una mano muy rigurosa de Davies desembocó en otro penalti que transformó Dembélé, poniendo la guinda a un primer tiempo para los anales de la majestuosa Copa de Europa.
El shock fue total para los alemanes, que salieron amodorrados del túnel de vestuarios. El partido devolvió al PSG a su condición de campeón. Volvió a imponer su ley al contragolpe. Luis Enrique sabe jugar dominando y corriendo. Maneja todos los registros. Y ahí también radica su mérito.
Kvaratskhelia volvió a sacarse de la chistera un latigazo inapelable. El georgiano puede perfectamente colarse entre uno de los mejores fichajes de la historia del PSG. Frío como la nieve, alegre en el campo como un brasileño, es un soldado que le ha cambiado la vida al club y a Luis Enrique.
El Bayern estaba KO. El PSG con espacios es intratable. Y Dembélé, otra vez abriendo las grietas de la débil defensa rival, sorprendió a un Neuer que se quedó petrificado como el resto de sus compañeros. El partido parecía sentenciado con el quinto, pero un guion así, ideado por un kamikaze, solo podía deparar más sorpresas.
Otra grieta del PSG defensiva, el balón parado, permitió a Upamecano rematar solo. El gol resucitó por enésima vez al Bayern. Un gigante, por muy herido que esté, sabe reponerse. Entonces apareció Luis Díaz, un incordio para Marquinhos durante todo el encuentro, para fabricar un gol extraordinario que tuvo que validar el VAR después de que el colegiado señalara fuera de juego. Nueve goles en 70 minutos. Un partido para la historia que tendrá un segundo asalto dentro de 8 días en Alemania.
