El boxeo internacional se ha vestido de luto tras confirmarse el fallecimiento de Wilfredo Bazooka Gómez a los 69 años. La triste noticia fue comunicada originalmente por su hijo, Wilfredo Gómez Jr., en una intervención televisiva para la cadena Telemundo Puerto Rico. El ex boxeador falleció tras permanecer dos semanas internado debido a severas complicaciones respiratorias.
Días antes del trágico desenlace, su familia ya había solicitado cadenas de oración en redes sociales ante el delicado panorama clínico del expúgil, quien además arrastraba secuelas neurocognitivas asociadas a su dura carrera sobre los cuadriláteros. Figuras del ambiente, como el expresidente de la OMB, Paco Valcárcel, y el actual titular del CMB, Mauricio Sulaimán, expresaron de inmediato sus profundas condolencias a la familia.
Nacido el 29 de octubre de 1956 en el humilde barrio de Las Monjas, San Juan, Gómez construyó una reputación que lo ubica entre los pegadores más demoledores de todos los tiempos. La prestigiosa revista The Ring lo consagró en su momento en el puesto número 13 de los 100 mejores noqueadores de la historia del boxeo.
Su trayectoria profesional cerró con una marca inolvidable de 44 victorias, 3 derrotas y 1 empate, logrando 42 de sus triunfos por la vía rápida. Sin embargo, su estadística más emblemática reside en su reinado dentro de las 122 libras: Gómez defendió su título mundial de peso supergallo del CMB en 17 ocasiones consecutivas, y ganó absolutamente todas por nocaut, un récord de aniquilación perfecta que aún hoy se mantiene imbatido en los libros de historia del boxeo. Con un porcentaje de efectividad por KO superior al 95%, su poder en los puños es considerado un fenómeno irrepetible.

Antes de transformarse en el terror del boxeo rentado, el Niño de Las Monjas ya brillaba a nivel aficionado, representando a la isla en los Juegos Olímpicos de Múnich 1972 y coronándose campeón en el histórico primer Campeonato Mundial de Boxeo Aficionado de La Habana en 1974.
Ya en el profesionalismo, ascendió a la cima al transformarse en tricampeón mundial en tres divisiones distintas: el peso supergallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), el peso pluma del mismo organismo y el peso superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Su consagración definitiva en la inmortalidad deportiva llegó en 1995, cuando fue exaltado al prestigioso Salón de la Fama del Boxeo Internacional en Canastota, Nueva York.
La carrera de Gómez estuvo marcada a fuego por choques legendarios que definieron la clásica rivalidad boxística entre Puerto Rico y México. Entre sus páginas más gloriosas reluce su dramática e imponente victoria por nocaut técnico en el quinto asalto sobre el imbatido mexicano Carlos Zárate en 1978, una noche que paralizó al pueblo boricua. De igual forma, defendió su corona en una sangrienta batalla ante otro grande de las tierras aztecas, Lupe Pintor.
Su combate más recordado, no obstante, terminó en derrota. En agosto de 1981, Gómez subió de categoría para retar al gigante mexicano Salvador Sánchez en el Caesars Palace de Las Vegas. En lo que muchos cronistas consideran una de las batallas más salvajes de la era moderna, Sánchez lo derrotó por nocaut técnico en el octavo asalto. Aunque el choque dejó sembrada la expectativa de una revancha millonaria, el trágico fallecimiento de Sánchez en un accidente automovilístico al año siguiente impidió el segundo capítulo.
