Existe un umbral crítico a partir del cual el cuerpo humano pierde su capacidad de autorregularse ante el calor extremo. Cuál es y cómo evitar complicaciones para la salud
El cuerpo humano cuenta con mecanismos precisos para mantener su temperatura interna dentro de un rango seguro.
Al enfrentarse a condiciones de calor extremo, los sistemas de regulación del organismo pueden verse sobrepasados, lo que incrementa el riesgo de sufrir alteraciones graves en la salud.
Los especialistas establecen que el límite en que el cuerpo ya no es capaz de regular su temperatura está entre 40 y 50℃, y que superado este umbral pueden experimentarse síntomas de estrés térmico como confusión, náuseas, mareos, dolor de cabeza y desmayos.
Regulación y variabilidad de la temperatura corporal

La temperatura interna normal en personas sanas oscila entre 36,5 y 37,2 ℃, explicó el médico cardiólogo del Hospital Italiano de Buenos Aires y ex Presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), José Luis Navarro Estrada.
Este rango es controlado por el hipotálamo, órgano responsable de mantener la temperatura mediante procesos neurológicos y hormonales. Ante fiebre, el aumento obedece a una señal interna; por el contrario, la hipertermia responde a calor ambiental extremo sin ajuste previo del centro regulador.
Cuando la temperatura interna supera los 41 ℃, el mecanismo de disipación puede colapsar, según precisó Navarro Estrada.
El riesgo de golpe de calor y consecuencias mortales se incrementa rápidamente en ese escenario. Además, el especialista destacó la variabilidad individual por factores ambientales, genéticos y étnicos, y advirtió que bebés y ancianos resultan especialmente vulnerables al estrés térmico.
Estudios sobre el límite fisiológico humano

Un estudio de la Universidad de Roehampton en Londres sostiene que el límite fisiológico humano varía entre personas, pero generalmente se encuentra entre los 40 y 50 ℃.
El profesor Lewis Halsey, uno de los autores del trabajo, señaló: “Cada persona es diferente”, y aclaró que la tolerancia depende de edad, sexo, salud y genética. Destacó que los sistemas cardiovasculares de lactantes y ancianos no responden bien al calor extremo.
Ensayos realizados entre 2021 y 2023 en cámaras climáticas evidenciaron que la frecuencia cardiaca femenina tiende a aumentar más bajo las mismas condiciones de alta temperatura, según Halsey.
El estudio demostró diferencias importantes entre hombres y mujeres, y reveló que maratonistas pueden alcanzar temperaturas centrales de hasta 42 ℃, y comienzan a experimentar disfunciones a partir de los 44 ℃, una cifra superior al umbral seguro para la mayoría.
Cuáles son las consecuencias de superar el umbral térmico

Sobrepasar el límite térmico puede desencadenar un “efecto cascada” perjudicial: las proteínas se desnaturalizan, el sistema nervioso pierde eficacia y el corazón puede desarrollar arritmias. Esto dificulta el bombeo de oxígeno y puede causar niveles bajos de oxígeno en el cerebro, explicó Halsey.
Los síntomas iniciales incluyen confusión, náuseas, mareos, calambres y dolor de cabeza; si no se interviene, el daño orgánico puede volverse irreversible.
El golpe de calor constituye la emergencia más grave asociada al exceso térmico. Según dijo Navarro Estrada a National Geographic, de no tratarse rápidamente, pueden presentarse secuelas en funciones neurológicas, renales o cardiovasculares.
Prevención y perspectivas en un mundo más cálido

La prevención resulta esencial y en ese sentido los especialistas recomiendan evitar la exposición prolongada, mantener una adecuada hidratación y prestar especial atención a lactantes, ancianos y personas con enfermedades crónicas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que las condiciones de salud física o mental también incrementan la vulnerabilidad ante temperaturas extremas.
El aumento global de las temperaturas, confirmado por organismos internacionales y científicos como Matthew Patterson de la Universidad de Oxford, coloca estas precauciones sanitarias en el centro de la discusión pública. Los expertos advierten que la frecuencia y la intensidad de las olas de calor continúan aumentando y ponen a prueba la capacidad adaptativa fisiológica humana.
Comprender el umbral de tolerancia al calor y respetar sus límites será determinante para reducir los riesgos sanitarios en un entorno mundial cada vez más expuesto al cambio climático.
por INFOBAE
