Es importante que el pueblo venezolano mantenga la calma y evite caer en pánico.
Los 10 sismos y las 21 réplicas que ocurrieron ayer en el occidente de Venezuela, teniendo como epicentros la ciudad de Bachaquero, capital del municipio Valmore Rodríguez, y la población de Mene Grande, en el municipio Baralt, más los eventos telúricos ocurridos en la mañana del jueves 25, constituyen lo que los geólogos llaman un enjambre sísmico.
Es importante que los venezolanos conozcan este tema ya que permite comprender mejor la actividad sísmica y cómo reaccionar ante ella. Este conocimiento es fundamental para mitigar los riesgos y estar preparados ante posibles eventos de esta magnitud.
Aunque la mayoría de estos sismos son leves, es fundamental estar preparados durante un enjambre sísmico: mantener la calma y evitar caer en pánico, ubicarse en zonas seguras y alejarse de ventanas y objetos que puedan caer y seguir únicamente fuentes oficiales como Protección Civil (PC) y servicios geológicos.
Ante esta situación, el equipo de Últimas Noticias del estado Zulia investigó con expertos en la materia sobre el tema:
Oniel Castellanos, licenciado en Gestión Ambiental y jefe de la sección de monitoreo de eventos naturales y antrópicos adscrito al departamento de gestión de riesgo de Protección Civil Maracaibo, explicó que “un enjambre sísmico es una serie de sismos de pequeña y mediana magnitud, similares, que ocurren en una misma zona y en un período corto de tiempo, sin que haya un terremoto principal claramente identificado”.
“El fenómeno se caracteriza por múltiples temblores pequeños, a veces decenas, incluso cientos, que suelen concentrarse en horas, días o semanas. A diferencia de la secuencia sísmica clásica, en la que se produce un terremoto de alta magnitud que es seguido por réplicas más pequeñas, en el enjambre sísmico no existe un evento principal que destaque, sino que todos tienen magnitudes parecidas”, agregó.
De acuerdo con Castellanos, pueden deberse a movimientos de fallas geológicas, a la infiltración de fluidos (agua o magma) en las rocas o a actividad volcánica. Un ejemplo típico suele presentarse en las zonas volcánicas. En esos casos, un enjambre sísmico puede indicar que magma o gases se están moviendo bajo tierra, sin necesariamente producir una erupción. En resumen: un enjambre sísmico es como una “lluvia” de pequeños temblores, sin un terremoto grande que los lidere.
Para la geóloga María Alejandra Molero, profesora del Programa Nacional de Formación (PNF) en Geociencias de la Universidad Politécnica Territorial de Maracaibo (UPTMA), “un enjambre sísmico es una serie rítmica no periódica de sismos de diferentes intensidades que se producen por el reacomodo de dos bloques o placas tectónicas. Generalmente hay muchas réplicas, como el caso de los sismos que están ocurriendo en Mene Grande, estado Zulia, que fueron más de 20 sismos” en un lapso relativamente breve.
Molero asegura que no hay manera de predecir su aparición ni su fin. Tampoco siguen un patrón determinado para su ocurrencia y que lo mejor que se puede hacer es atender a las recomendaciones de las autoridades de seguridad y protección para minimizar la vulnerabilidad. “La amenaza existe porque, como dije anteriormente, son impredecibles”, subrayó.
Voceros del Departamento de Geología de la Universidad de los Andes recordaron que un evento similar al que está ocurriendo desde la tarde del miércoles en los mencionados municipios de la Costa Oriental del Lago (COL) ya ocurrió en 2015 en la población de Pueblo Viejo. Entonces no tuvo la dimensión del actual.
De acuerdo con el equipo de geólogos de la ULA, tras el sismo de 6.1 del miércoles, todos los demás eventos, algunos imperceptibles para la población en general, tuvieron una magnitud similar, entre tres y cuatro puntos en la escala de Richter, unidad con la que se miden estos fenómenos. Salvo un temblor de 5.4 que habría ocurrido a las tres de la madrugada del jueves 25.
Los expertos de la ULA coinciden en afirmar que se trata más que de un terremoto como tal o clásico de un enjambre sísmico cuyo desarrollo es impredecible. De acuerdo con los mapas geológicos que maneja la casa de estudios superiores, están activas las fallas de Burro Negro, Mene Grande y Pueblo Viejo, todas en la COL.
De acuerdo con el seguimiento que los investigadores de la ULA hacen al suceso, el último movimiento del enjambre habría ocurrido a las 4 de la madrugada del jueves con una magnitud de 4.1 en la escala de Richter.
El Gobierno Bolivariano, junto a los cuerpos policiales, se encuentra activo y en monitoreo permanente de zonas de riesgo sísmico para garantizar la seguridad y la infraestructura de las viviendas del pueblo venezolano ante cualquier eventualidad.
Ylich Carvajal, corresponsal del Zulia/ MPPIJP
