El tequeño es sabroso, fiestero, ideal para compartir y se ha ganado un lugar en el corazón del venezolano, para quien disfrutarlo tiene hasta una etiqueta sobreentendida. Aunque es muy normal los congelados; hacerlos en el tiene un encanto especial.
Ingredientes
1/2 kilo de blanco, semiblando, con poca y poca , para el relleno
3 tazas de
2 cucharaditas de sal
2 huevos
2 cucharadas de aceite
1/3 de taza de agua, aproximadamente, a la temperatura ambiente
Aceite para freír
Preparación
Se corta el queso en trocitos de 1 x 1 x 5 centímetros, y se pone aparte. Sobre una mesa o superficie lisa se pone la harina cernida con la sal. Se le hace un hueco en el centro y allí se ponen los huevos y el aceite. Se une con los dedos y se va incorporando el agua y harina si es necesario, amasando hasta que despegue de la mesa y de las manos. La cantidad de agua depende del tamaño de los huevos.
Con una máquina para amasar o con las manos y con un rodillo la pasta se amasa y se estira hasta tener una tela fina, pero no demasiado. La tela se extiende sobre la mesa y con una ruedita para cortar pasta se va cortando en cintas de 2 centímetros de ancho.
Con esas cintas se va envolviendo cada trocito de queso comenzando por un extremo y terminando en el otro, cuidando que quede completamente cubierto y cerrado en los extremos. También puede hacerse envolviendo cada trocito de queso en un pedazo de masa de unos 7×7 centímetros poniendo el queso diagonalmente y enrollando y cerrando los extremos. Se ponen los tequeños aparte.
En un caldero se pone el aceite a calentar y sin estar demasiado caliente, se van friendo los tequeños, pocos a la vez, hasta dorar, unos 2 minutos. Se sacan del aceite con una espumadera o cuchara perforada y se ponen sobre papel absorbente para eliminarles el exceso de grasa.
Fuente: Cocina y Vino
