Más de 150.000 botellas de plástico sostienen una isla con árboles, casa y paneles solares frente a México

Más botellas plástico sostienen unaLa isla de botellas PET de Richart Sowa (Richart Sowa)

Frente a las costas de Isla Mujeres, en México, flota una construcción poco convencional: una isla artificial sostenida por más de 150 mil botellas plásticas recicladas, con maderas, arena, tierra y vegetación.

El artista y ambientalista británico Rishi Sowa ideó el proyecto conocido como Joyxee Island para transformar residuos descartados en una estructura habitable sobre el agua. La iniciativa combinó ingeniería creativa, energías renovables y naturaleza en un único espacio flotante. En la isla, las botellas funcionaban como base flotante y los manglares ayudaban a integrar la estructura al ecosistema.

Cómo las botellas se convirtieron en estructura flotante

Todo partió de la recolección sistemática de botellas de plástico PET, que fueron agrupadas y cerradas en redes resistentes para formar bloques flotantes. Esos módulos quedaron fijados a palés de madera y crearon una plataforma capaz de soportar arena, tierra y el peso de la vegetación que Sowa plantó encima.

Un material normalmente asociado al descarte pasó así a cumplir una función estructural central. Las botellas aportaban la flotabilidad necesaria, mientras las raíces de la vegetación penetraban entre los módulos de la plataforma y reforzaban su estabilidad mediante un anclaje natural.

Una casa autosuficiente sobre el agua

No se trataba solo de una instalación artística, sino de un espacio pensado para funcionar como vivienda permanente. Paneles solares generaban energía, sistemas de recolección captaban agua de lluvia y una huerta cultivada en la propia isla aportaba alimentos.

Sowa integró estas soluciones para reducir la dependencia de sistemas convencionales, aunque la energía solar abastecía solo parte de las actividades domésticas.

La vegetación cumplía una doble función: ayudaba a sostener la plataforma y generaba un microambiente donde habitaban peces y pequeños organismos marinos. Los manglares plantados alrededor fortalecían las raíces entre la estructura y daban forma a un ecosistema donde prosperaba la vida silvestre.

Richart Sowa en su isla de botellas PET (Richart Sowa)

Lecciones tras la primera isla destruida

Joyxee Island no fue el primer intento de Sowa en este tipo de construcción. Antes, Sowa había creado la Spiral Island, otra estructura flotante con materiales reutilizados, que fue destruida por un huracán en 2005. Lejos de abandonar la idea, el ambientalista optó por reconstruirla con lo aprendido y en una ubicación más resguardada.

La nueva estructura sumó cambios pensados para ganar resistencia y facilitar el mantenimiento. La experiencia dejó claro que este tipo de proyecto exige diseño cuidadoso y vigilancia constante para sobrevivir al paso del tiempo.

El fin de la estructura en el agua

Una isla de esta envergadura exige cuidados continuos frente a vientos, corrientes y variaciones climáticas. Inspecciones periódicas, refuerzo de componentes y vigilancia de la vegetación son parte del mantenimiento necesario para preservar la estabilidad de la plataforma.

El esfuerzo de mantenimiento no bastó, e tras los daños provocados por tormentas, las autoridades locales ordenaron retirar la Joyxee Island de las aguas de Isla Mujeres en enero de 2019. Desde entonces, la estructura dejó de existir y ya no funciona como vivienda flotante.

El proyecto quedó como ejemplo de upcycling, la transformación de residuos descartados en una estructura funcional que durante años ofreció una alternativa frente al problema de los plásticos.

Más de 150 mil botellas, pensadas para un solo uso, mantuvieron a flote durante años una huerta, una vivienda y un trozo de manglar sobre el mar mexicano.

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