El olor intenso que muchas personas asocian con el cloro de las piscinano se debe a un exceso de desinfectante. En muchos casos, está relacionado con las cloraminas, compuestos que se forman cuando el cloro reacciona con sustancias presentes en el sudor, la orina y otros residuos corporales.
Estas sustancias pueden producir el característico olor químico de las piscinas y provocar irritación en los ojos y las vías respiratorias. La falta de higiene de los bañistas y una ventilación insuficiente en los recintos cubiertos pueden favorecer el problema.
Qué son las cloraminas y por qué huelen
Las cloraminas se forman cuando el cloro reacciona con compuestos que contienen nitrógeno, como los presentes en el sudor y la orina.
Su acumulación puede generar un olor penetrante y contribuir a las molestias que experimentan algunas personas al permanecer cerca del agua.
Cómo afectan las cloraminas a la salud
La exposición a las cloraminas presentes en el aire puede causar irritación ocular, tos y molestias en las vías respiratorias. Estos síntomas pueden ser más frecuentes en piscinas cubiertas, especialmente cuando la ventilación es insuficiente y los compuestos se acumulan en el ambiente.
Además, la presencia de cloraminas puede reflejar que el cloro está reaccionando con sustancias contaminantes. Esto no significa que la desinfección haya dejado de funcionar, pero sí que es importante controlar la calidad del agua y mantener los niveles adecuados de desinfectante.
Hábitos que ayudan a reducir las cloraminas
Ducharse antes de entrar en la piscina ayuda a eliminar parte del sudor, los residuos de productos cosméticos y otras sustancias que llegan al agua con los bañistas. Esta medida reduce la cantidad de contaminantes que pueden reaccionar con el cloro. También conviene respetar las normas de higiene del recinto y evitar orinar en el agua.
La importancia de la ventilación
En las piscinas cubiertas, una ventilación adecuada contribuye a retirar los compuestos volátiles que se acumulan sobre la superficie del agua. Cuando la renovación del aire es insuficiente, las cloraminas pueden permanecer en el ambiente y aumentar la exposición de los usuarios.
Por eso, el control de estos compuestos requiere combinar medidas de higiene, tratamiento adecuado del agua y ventilación eficiente. Si el olor es muy intenso o provoca irritación, conviene informar al personal responsable para que revise las condiciones de la piscina.
