Este animal puede reiniciar su propio ciclo de vida y podría esconder pistas para combatir el envejecimiento humano

Animal puede reiniciar propio cicloFoto: Magda Ehlers/Pexels

Cuando la Turritopsis dohrnii enfrenta hambre, trauma o cambios bruscos en su entorno marino, se transforma en una esfera celular y regresa a su fase más primitiva para reiniciar su ciclo vital.

Este diminuto organismo translúcido ha llamado la atención de investigadores en genética porque logra algo que otras especies no pueden hacer. La capacidad de la medusa no promete la inmortalidad humana, pero abre una vía para desarrollar tratamientos contra enfermedades asociadas al envejecimiento.

Los científicos no persiguen extender la vida indefinidamente, sino mejorar la calidad de vida en la vejez, retardando o tratando enfermedades degenerativas y del corazón.

Cómo funciona el reinicio celular

Bajo presión ambiental, la medusa abandona su estructura de campana con tentáculos y se comprime en una masa de células. Entre uno y tres días después, de esa esfera emerge una estructura llamada pólipo, el estadio más temprano de su desarrollo. Desde allí, el organismo puede generar copias genéticas del animal original y comenzar el crecimiento completo nuevamente.

Los investigadores han sometido a estas criaturas a condiciones extremas en el laboratorio: cortes del cuerpo, altas temperaturas, inanición prolongada, cambios drásticos en la salinidad del agua y transferencias a agua dulce. En todas las pruebas, los organismos sobrevivieron y se regeneraron. No se conoce otro ser vivo capaz de escapar así de la senescencia natural.

El salto hacia la medicina humana

Los biólogos marinos ya han logrado inducir en laboratorio procesos de rejuvenecimiento parcial en células de mamíferos, lo que demuestra que los principios de esta capacidad pueden estudiarse fuera del océano. Sin embargo, trasladar estas técnicas de forma segura y efectiva a tejidos humanos sigue siendo un desafío para la medicina.

En junio de 2026, la organización Life Biosciences inició el primer ensayo clínico en humanos de una terapia genética diseñada para reprogramar células envejecidas del nervio óptico. A fines de octubre de 2026, el tratamiento continúa en fase experimental; la técnica utiliza instrucciones genéticas para eliminar las marcas químicas que el tiempo deja en el ADN.

A medida que envejecemos, nuestras células acumulan errores que afectan su funcionamiento; esta terapia busca revertir ese proceso y permitir que células adultas y dañadas recuperen características de células jóvenes.

Un descubrimiento con casi dos décadas de historia

La capacidad regenerativa de la medusa se descubrió en 1992, cuando se observaron nuevos pólipos después de un período sin alimentación. Ese hallazgo casual fue el punto de partida de investigaciones que continúan hoy para trasladar a la medicina humana lo que la naturaleza ya hace en el mar.

Descifrar los mecanismos moleculares que permiten a la Turritopsis dohrnii escapar de la senescencia puede orientar el desarrollo de tratamientos para enfermedades asociadas a la edad.

La medusa inmortal no es una fórmula mágica para la longevidad humana, pero su capacidad de reinicio celular continúa intrigando a la comunidad científica y abriendo nuevas líneas de investigación que podrían transformar el abordaje médico del envejecimiento.

¿Cómo vuelven las células a un estado «no diferenciado»?

Durante el rejuvenecimiento, la medusa inmortal activa un proceso llamado «transdiferenciación», en el que células adultas especializadas en tareas específicas —como las nerviosas o musculares— retroceden a un estado más primitivo. En ese estado intermedio, pierden su especialización original y pueden transformarse en otros tipos de células, según lo que necesita el organismo para formar el nuevo pólipo.

Este cambio ocurre en uno a tres días, e las células adultas dejan de estar diferenciadas y se reconfiguran en los tipos necesarios para construir la estructura inicial. Es un recorrido inverso en el desarrollo biológico, algo que normalmente no sucede en otros animales una vez que las células alcanzan su forma adulta final.

Si los científicos pueden rejuvenecer células de piel, ¿por qué este método todavía no se usa en hospitales?

Los investigadores ya demostraron que pueden rejuvenecer células de piel humana hasta 30 años, según su edad biológica. Sin embargo, el método actual utiliza la técnica llamada IPS, que logra el rejuvenecimiento, pero aumenta el riesgo de cáncer.

Por eso todavía no puede aplicarse directamente en pacientes, e los científicos saben que es posible rejuvenecer células, pero necesitan encontrar una alternativa más segura antes de iniciar ensayos clínicos. Algunas de las primeras aplicaciones podrían acelerar la cicatrización de quemaduras o heridas profundas, ya que en experimentos que simulan una herida las células rejuvenecidas se mueven más rápido.

Segundo um estudo publicado na revista Biochemistry and biophysics reports em 2024, la medusa diminuta puede utilizar diferentes partes de su cuerpo para responder al estrés y regenerarse, lo que abre nuevas posibilidades para entender cómo los organismos envejecen y se renuevan.

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