Una startup valorada en US$ 10.000 millones quiere recrear al dodo con edición genética, pero científicos cuestionan si eso equivale a devolver la especie

Una startup valorada millones quiereFoto: Museu de História Natural de Londres/Julian Hume

La empresa va más allá de prevenir la extinción de especies, uno de los mayores desafíos ambientales del planeta. Su consejo directivo incluye científicos y celebridades como Chris Hemsworth, George R.R. Martin, Joe Manganiello, Steve Aoki y Tom Brady. El proyecto se centra en recrear varias especies extintas, entre ellas el mamut lanudo, el tigre de Tasmania y el lobo terrible. 

Sin embargo, el caso más ambicioso es el del dodó, un ave gigante que habitó la isla Mauricio hace más de 360 años. La compañía estima que los primeros ejemplares de esta especie podrían volver a caminar entre nosotros a inicios de 2030.

La historia de una extinción inevitable

El dodó era una paloma terrestre de gran tamaño que evolucionó sin depredadores naturales en su isla tropical. Cuando los navegantes holandeses llegaron en 1598, el ave carecía de los mecanismos de defensa que desarrollan otras especies bajo amenaza constante, e durante milenios, había vivido en un entorno completamente seguro.

Los exploradores llevaron consigo ratas, cerdos, perros y monos que atacaban los nidos y devoraban crías y huevos. Aunque su carne no era considerada sabrosa, el dodó se cazaba sin restricciones. Como la especie ponía un solo huevo al año, no pudo contrarrestar estas nuevas amenazas.

Menos de un siglo después de la llegada humana, la población era prácticamente nula, aunque hay reportes controvertidos de avistamientos hasta 2003.

Cómo funcionaría la recreación genética

El proceso comienza con la reconstrucción del mapa genético completo de la especie extinta mediante inteligencia artificial, datos de aves relacionadas y muestras conservadas en museos. Los investigadores identifican qué especie viva comparte la mayor cantidad de material genético con el animal desaparecido, en este caso, la paloma de Nicobar.

El siguiente paso consiste en recolectar células germinativas de esta ave emparentada, que dan origen a óvulos y espermatozoides. Luego, los investigadores editarían el código genético para incorporar las características del ave extinta y transferirían esas células a un huésped reproductivo, generalmente una gallina doméstica. Mediante varias generaciones de reproducción selectiva, se esperaría obtener individuos genéticamente idénticos al original.

Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de recolección de células germinativas de la paloma de Nicobar.

Equipo del proyecto GenoMorph de Colossal • Divulgacción/Colossal Biosciences

Objetivos más allá de la nostalgia científica

La empresa sostiene que los mismos métodos aplicados para traer de vuelta esta especie también podrían fortalecer la protección de animales amenazados hoy. Un ejemplo es la paloma rosada nativa de la isla Mauricio, cuya población disminuye por destrucción de hábitat. El trabajo de secuenciamiento genético podría aumentar la diversidad genética de estas poblaciones frágiles.

La iniciativa también reconoce el poder simbólico del dodó — uno de los iconos más reconocidos de la extinción causada por actividad humana.

Al captar la atención del público e inversores a través de esta historia icónica. La compañía busca demostrar cómo la biotecnología moderna, aplicada con ética y rigor, puede estabilizar ecosistemas mientras rescata animales de la lista de extinción.

Escepticismo en la comunidad científica

No todos los investigadores respaldan la iniciativa con igual entusiasmo. Un grupo de 12 especialistas en caninos amenazados de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza envió una carta abierta señalando que sugieren que la biotecnología no sea adoptada como solución definitiva para la crisis de biodiversidad actual.

Los críticos advierten que la extinción puede ser revertida con tecnología subestima la urgencia de conservar especies y ecosistemas existentes.

También sostienen que la tecnología no puede revertir lo que ya sucedió y alertan sobre el riesgo de que proyectos como este desvíen recursos y atención de estrategias probadas de conservación ambiental. Otros científicos cuestionan si el resultado será realmente una copia del ave original o simplemente un ave moderna modificada genéticamente.

El experimento anterior con el lobo terrible generó controversia. Científicos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza respondieron que no hay evidencias de que los animales sean fenotípicamente distintos del lobo gris ni similares al lobo prehistórico.

¿Realmente trajeron de vuelta al lobo-terrível o solo lo modificaron genéticamente?

Los lobos presentados son lobos grises modificados genéticamente, no auténticas réplicas del lobo terrible extinto. La empresa editó algunas regiones del ADN de lobos grises, que comparten el 99,5% de su genoma con la especie extinta, para darles características físicas similares: pelaje claro y estructura corporal parecida.

Una comparación minuciosa de sus genes con los de un auténtico lobo terrible fosilizado revelaría miles de diferencias. Los expertos afirman que se trata de una «réplica que ignora la mayoría de las diferencias que definen la especie extinta», no de una verdadera desextinción.

Segundo um estudo publicado na revista Transgenic research em 2026, la edición genética podría permitir revivir especies extintas y controlar poblaciones de animales silvestres, pero los científicos advierten que aún no está claro si esta técnica puede aumentar la diversidad genética sin causar daños inesperados en los ecosistemas.

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