Un pavé de galletas y crema de vainilla no necesita horno: después de 4 horas en la nevera gana la textura que mantiene las capas unidas

Foto: Paulina Kłys/Pexels

Preparar un postre para compartir en familia no tiene por qué implicar largas horas en la cocina ni técnicas complicadas. El pavé de galletas con crema de vainilla es una alternativa sencilla que se elabora en una fuente, no necesita horno y adquiere una consistencia más firme después de pasar varias horas en la nevera.

La receta combina galletas tipo María, una crema preparada con leche condensada, leche, maicena, crema de leche y esencia de vainilla. La alternancia de capas permite obtener un dulce cremoso, con las galletas suavizadas por la humedad y un relleno que se vuelve más consistente durante el enfriamiento.

Ingredientes para preparar el postre

Para elaborar el pavé, se necesitan los siguientes ingredientes:

  • Galletas tipo María.

  • Leche para humedecer las galletas.

  • Leche condensada.

  • Leche líquida.

  • Maicena.

  • Crema de leche.

  • Esencia de vainilla.

Las cantidades dependerán del tamaño de la fuente y de las porciones que se quieran preparar. Lo importante es disponer de suficiente crema para cubrir las galletas y mantener las capas unidas.

Cómo preparar la crema de vainilla

El primer paso consiste en mezclar la leche condensada, la leche líquida y la maicena en una olla, procurando que no queden grumos. Después, se lleva la preparación a fuego bajo y se remueve constantemente hasta que espese.

Cuando la mezcla alcance una consistencia cremosa y uniforme, se retira del fuego. A continuación, se incorporan la crema de leche y la esencia de vainilla, mezclando bien para distribuir los ingredientes.

Antes de comenzar el montaje, conviene dejar que la crema se entibie. Así será más fácil distribuirla sobre las galletas sin alterar demasiado su estructura.

El secreto está en humedecer las galletas sin deshacerlas

Para montar el postre, se extiende una capa de crema en el fondo de la fuente. Luego, se pasan rápidamente las galletas por la leche y se colocan sobre la base, procurando cubrir la superficie de manera uniforme.

A continuación, se añade otra capa de crema y se repite el procedimiento hasta terminar los ingredientes. Es importante no dejar las galletas sumergidas durante demasiado tiempo, ya que podrían romperse y dificultar el montaje.

La última capa debe quedar cubierta con crema para conseguir una superficie uniforme.

Cuatro horas de refrigeración para mejorar la textura

Una vez montado, el pavé debe permanecer en la nevera durante aproximadamente cuatro horas. Durante ese tiempo, las galletas absorben parte de la humedad de la crema y el relleno gana firmeza, lo que ayuda a mantener las capas unidas al servir.

El resultado es un postre frío que puede prepararse con anticipación para almuerzos familiares, reuniones o celebraciones. No requiere horno ni procedimientos elaborados, aunque sí necesita tiempo de refrigeración para alcanzar la consistencia deseada.

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