Explosión social sacude a Francia con protestas masivas, saqueos y destrozos en edificios públicos

Francia vivió, este sábado 17 de octubre, una jornada de protestas masivas en todo el país convocadas en redes sociales por un colectivo muy dispar que degeneró en destrozos y saqueos de edificios públicos y comercios, en un día marcado por una gran violencia, de la que el Gobierno y la ultraderecha responsabilizó a la izquierda radical.

La jornada de disturbios dejó varias imágenes impactantes, entre ellas el Ayuntamiento de Limoges (centro) en llamas, pero no fue el único consistorio asaltado, ya que los de Marsella (sur) y Lille (noroeste) también sufrieron daños al irrumpir grupos de manifestantes en su interior tras forzar las puertas.

El Ayuntamiento de Limoges fue inaugurado en 1883 y su arquitectura se inspiró en el Ayuntamiento de París. «Está prácticamente destruido», declaró el prefecto de Haute-Vienne, Maurice Barate.

También fue pasto de las llamas una oficina de turismo situada en el centro de Lyon (sureste) o la fachada de un edificio universitario en Ruán (noroeste), mientras que la residencia de la prefecta (delegada del Gobierno) de Burdeos (suroeste) fue asaltada.

Fueron episodios de ataques a edificios públicos, a los que hay que añadir importantes daños al mobiliario urbano de muchas ciudades.

Y es que el fuego estuvo muy presente también en París, donde grupos incontrolados prendieron la mecha que quemó también comercios, mientras otros muchos fueron saqueados en varios barrios.

Hay «calles enteras» que han sido «sistemáticamente devastadas», denunció el alcalde de París, el socialista Emmanuel Grégoire, que estimó que el saldo de la violencia y los saqueos cometidos en la capital será «grave», «de inmensa magnitud», con «daños a los espacios públicos y los monumentos vandalizados y destrozados».

Los destrozos, elevados, podrán empezar a ser cuantificados al despuntar el domingo. Pero ya este sábado se empezaron a escuchar las primeras condenas enérgicas, como la expresada por el presidente de la Federación de Comercio y Distribución (FCD) y consejero delegado de Carrefour, Alexandre Bompard, en nombre de las principales cadenas.

«La jornada de manifestaciones en nuestro país ha tenido graves consecuencias para muchos negocios en todo el territorio nacional. En nombre de la FCD, condeno en los términos más enérgicos posibles los daños y saqueos que han sufrido», escribió Bompard en LinkedIn.

1.200 detenidos

En una comparecencia de prensa a última hora de la tarde, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ha anunciado que al menos hay 1200 personas han sido arrestadas durante unas movilizaciones que han congregado a unas 550.000 personas por todo el país, unas 110.000 de ellas en la capital. Unas cifras muy superiores a las que preveía el Gobierno, que calculaba este viernes que, como mucho, habría unas 150.000. Los convocantes, sin embargo, aseguran que la cifra asciende a 800.000 personas.

Núñez ha asegurado que esta protesta no se puede equiparar a la de los estudiantes de liceos porque «la inmensa mayoría» de arrestados son mayores de edad y ha recalcado que ha habido «varios miles de alborotadores» entre los manifestantes, algunos identificados como grupos de ultraizquierda y «delincuentes oportunistas».

Las autoridades han desplegado más de 10.000 policías y gendarmes en todo el país para prevenir nuevos incidentes, 5.000 de ellos en París. Además, han prohibido las concentraciones en zonas estratégicas de la capital, entre ellas los alrededores del palacio del Elíseo, la residencia del primer ministro, las sedes parlamentarias, los Campos Elíseos y varias estaciones ferroviarias.

Incidentes en Limoges Marsella, Lyon y Rennes

Las protestas también han dejado incidentes en otras grandes ciudades francesas. En Marsella, la segunda ciudad del país, se han quemado contenedores de basura y otros elementos del mobiliario urbano durante una concentración de varios cientos de personas. La Policía ha respondido con gases lacrimógenos ante los enfrentamientos y el lanzamiento de objetos.

En Lyon, la tercera mayor urbe francesa, se han registrado concentraciones en la refinería de Feyzin y en distintos puntos de la ciudad. Algunas han sido dispersadas por las fuerzas de seguridad ante el intento de bloquear la circulación. También se han llevado a cabo operaciones policiales para despejar vías de circunvalación en Rennes y calles de Lille.

En Limoges, su ayuntamiento ha quedado prácticamente destruido este sábado por un incendio provocado en la jornada de protestas sociales en Francia. «No hay palabras para condenar lo que ha ocurrido, de tan abyecto que es», ha dicho el alcalde de esta ciudad del centro de Francia, Guillaume Guérin, cuatro horas después de que varios cientos de personas incendiaran hacia las 17.00 horas el Ayuntamiento y dejaran varios coches volcados delante del edificio.

El edificio del Ayuntamiento —un edificio declarado monumento histórico— se había construido entre 1876 y 1883 sobre la base del antiguo Ayuntamiento de París con una mezcla de estilos de finales del Renacimiento y de la época de Luis XIII.

Malestar por los precios y los servicios públicos

Las movilizaciones responden a un conjunto de reivindicaciones que van desde la subida de los carburantes y la pérdida de poder adquisitivo hasta las deficiencias de los servicios públicos y las condiciones de la enseñanza.

El movimiento comenzó el mes pasado en institutos de los suburbios del norte de París, donde las quejas por la falta de profesores y el deterioro de las instalaciones educativas derivaron en protestas contra la desigualdad, la insuficiencia del gasto público y la caída de los niveles de calidad.

A las reivindicaciones estudiantiles se han sumado colectivos diversos, entre ellos agricultores, activistas climáticos y antiguos participantes del movimiento de los ‘chalecos amarillos’, que protagonizó importantes protestas en 2018 y 2019 contra los impuestos a los carburantes y el encarecimiento de la vida.

Aunque los sindicatos no encabezan la organización de esta jornada, algunos, como la Confederación General del Trabajo (CGT), han respaldado las movilizaciones. Las centrales sindicales también han convocado una jornada de protestas y huelgas para el 5 de noviembre en defensa de los salarios y los servicios públicos.

 

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