Debajo del lecho oceánico, frente a la costa noreste de Estados Unidos, existe una enorme reserva de agua con poca sal, atrapada en capas de sedimento desde hace miles de años.
La formación se encuentra bajo el océano Atlántico y se extiende desde Nueva Jersey hasta Massachusetts. Según las estimaciones, su volumen podría cubrir durante 800 años el suministro de agua de una ciudad como Nueva York.
La disponibilidad de agua potable preocupa en distintas regiones del mundo. Comprender cómo se formó este depósito y qué dificultades implica su extracción permite dimensionar su posible valor como reserva para el futuro.
Cómo se formó este depósito bajo el mar
El origen de esta masa de agua se remonta a la última era glacial, cuando el agua procedente del deshielo quedó atrapada en capas porosas del fondo oceánico antes de que el nivel del mar subiera por completo.
La presión y las capas de sedimento actuaron como un sello natural, lo que permitió que el agua conservara una concentración de sal mucho menor que la del océano.
Los investigadores también consideran que el sistema recibe infiltraciones desde la costa, aunque la dinámica de renovación de esta reserva requiere más estudios para determinar su alcance.
La verdadera extensión del yacimiento
Sensores electromagnéticos permitieron cartografiar la formación y conocer mejor sus dimensiones. Los resultados indican que la capa de agua de baja salinidad se extiende más de lo que calculaban estudios anteriores y cubre buena parte del subsuelo marino frente a esa región del país.
El volumen estimado plantea nuevas preguntas sobre el aprovechamiento de estas reservas y las posibles consecuencias de su extracción para el equilibrio del ecosistema marino.
Los obstáculos para extraer el agua
Pese a la abundancia del recurso, extraerlo no es sencillo ni barato. La perforación requiere maquinaria especializada y controles ambientales para evitar la contaminación del depósito y la alteración de las capas geológicas.
El costo de la infraestructura necesaria sigue siendo una de las principales barreras para explotar este yacimiento a gran escala. Por ahora, es necesario evaluar la viabilidad económica y ambiental de su aprovechamiento antes de considerar esta fuente como una alternativa al suministro convencional de agua potable.
