María Luisa López Grigera acaba de cumplir 100 años y mantiene la mente en pleno funcionamiento. La catedrática emérita de Filología Hispánica de la Universidad de Michigan y referente mundial en el estudio del Siglo de Oro español habló sobre su longevidad intelectual en una entrevista con ABC Sevilla. Atribuye su claridad mental a un consejo que recibió de un médico estadounidense hace cuarenta años: mantener el cerebro organizado es la clave para una vida prolongada.
Fue la primera mujer en dictar una conferencia inaugural en una universidad española y es una de las mayores especialistas mundiales en el Siglo de Oro. El período de esplendor cultural y artístico que España vivió entre 1492 y 1681. Actualmente es patrona de la Fundación Goñi Rey, vinculada a su colega Maribel Goñi, también pionera en el ámbito académico.
La disciplina intelectual como fundamento
Durante décadas construyó una rutina mental rigurosa basada en el trabajo académico, la escritura constante y la lectura sostenida. Aunque hoy conserva muchos menos libros que los miles de ejemplares que acumuló, sabe exactamente dónde está cada uno en casa y los consulta con regularidad.
Esa organización del pensamiento se convirtió en el hábito que más ha valorado a lo largo de su vida centenaria. La disciplina no se limita a los libros: en su hogar, cada cosa ocupa un lugar específico y ella sabe dónde encontrarla. Ese orden ha acompañado sus decisiones cotidianas durante décadas y se mantiene en su vejez.

Simplicidad en la alimentación y movimiento moderado
En cuanto a la salud física, prefiere los alimentos naturales a los procesados. Su dieta incluye verduras frescas y proteínas animales y vegetales en porciones pequeñas, y evita las comidas muy condimentadas.
En el pasado disfrutaba de una copa de Albariño, una costumbre ligada a su orgullo por las raíces gallegas. Hoy opta por agua en el día a día y reserva el vino para celebraciones especiales, como la reciente conmemoración de sus 100 años.
Nunca priorizó los ejercicios intensos, aunque le gustaba caminar, e actualmente enfrenta limitaciones de movilidad, algo que reconoce como la mayor renuncia que le ha impuesto su larga vida.
Genes, pensamientos libres y conversación diaria
Cuando le preguntan por el secreto de la longevidad, ella rechaza atribuirse el mérito. Para López Grigera, los genes heredados de sus padres y la libertad de pensamiento que ellos cultivaron desde su infancia son los factores decisivos. Nunca esperó vivir tanto tiempo ni ambiciona extender su vida otros cien años más.
Lo que sí considera esencial es mantener vínculos cercanos. Conversar es un placer que cultiva todos los días, incluso con su sobrina, catedrática de Derecho Procesal en la Universidad Complutense de Madrid. Ese contacto constante ha sido determinante para llegar a los cien años con plenitud emocional.
Cuando reflexiona sobre el aprendizaje más valioso de un siglo de vida, responde de inmediato: comprender e interpretar a los demás. Describe esa capacidad como un regalo que la vida le permitió desarrollar.
