Comer tarde por la noche se asoció con un riesgo 20% a 30% mayor de hígado graso y cirrosis en casi 200.000 personas

Comer tarde noche asoció conFoto: Tima Miroshnichenko/Pexels

Investigadores de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón y del Hospital General de Massachusetts documentaron que quienes comían en horarios nocturnos presentaban un riesgo entre 20% y 30% mayor de desarrollar enfermedades hepáticas que quienes no comían de noche.

El análisis incluyó a casi 200.000 participantes de tres estudios de seguimiento poblacional. El equipo examinó dos condiciones específicas: la enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica (antes llamada enfermedad del hígado graso no alcohólica) y la cirrosis, un daño severo del órgano.

Para ello, utilizaron registros de dieta y comportamiento reportados por los participantes a lo largo del tiempo y buscaron conexiones con diagnósticos de estas dos enfermedades.

Por qué el cuerpo responde diferente por las noches

El hígado funciona sincronizado con los ritmos circadianos del cuerpo, ese reloj biológico interno de 24 horas que regula cuándo dormimos, comemos y realizamos actividades. El doctor Andrew McHill, fisiólogo del sueño y los ritmos circadianos de la Universidad de Ciencias de la Salud de Oregón.

Explicó que comer durante la noche, cuando el reloj biológico interno promueve el descanso, reduce la capacidad del cuerpo para metabolizar los alimentos de forma eficiente. Esto puede favorecer la acumulación de grasa en el hígado y, a largo plazo, contribuir al desarrollo de cirrosis y otros problemas de salud.

Los trabajadores de turnos nocturnos enfrentan una desalineación entre el ciclo natural día-noche del cuerpo y sus actividades, con tasas elevadas de obesidad y enfermedades cardíacas.

Preguntas y respuestas
P
¿Qué riesgo se asoció con comer en horarios nocturnos según el estudio?
R
Presentaban un riesgo entre 20% y 30% mayor de desarrollar enfermedades hepáticas que quienes no comían de noche.
P
¿Qué dos condiciones hepáticas examinaron los investigadores?
R
La enfermedad del hígado graso asociada a disfunción metabólica y la cirrosis.
P
¿Qué tipo de datos utilizaron los investigadores para analizar la relación entre comer de noche y enfermedad hepática?
R
Utilizaron registros de dieta y comportamiento reportados por los participantes a lo largo del tiempo y los vincularon con diagnósticos confirmados de hígado graso o cirrosis.
P
¿El estudio demuestra que comer de noche causa directamente enfermedad hepática?
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No; al basarse en reportes propios de los participantes, demuestra una asociación pero no una relación causal directa.

Una oportunidad sin cambiar qué comes

Aproximadamente 30% de la población de Estados Unidos padece enfermedad del hígado graso. Esta proporción llevó a los investigadores a indagar si ajustar el horario de las comidas podía marcar una diferencia sin modificar el contenido nutricional de la dieta. El hallazgo sugiere que la salud hepática responde tanto a cuándo comemos como a qué comemos.

Los hallazgos coinciden con la creciente evidencia de que el momento en que realizamos actividades como dormir, comer y hacer ejercicio influye en la salud general. Este conocimiento abre la puerta a intervenciones de bajo costo centradas en ajustar el horario de las comidas.

Una posibilidad especialmente relevante para los trabajadores de turnos nocturnos, que enfrentan una desalineación entre su reloj biológico y sus actividades diarias.

Lo que el estudio muestra y sus limitaciones

Los investigadores utilizaron tres grandes estudios de seguimiento de salud: el Estudio de Salud de las Enfermeras. El Estudio de Salud de las Enfermeras II y el Estudio de Seguimiento de Profesionales de la Salud.

Extrajeron información sobre hábitos dietéticos y de estilo de vida que los participantes habían reportado voluntariamente, y luego vincularon esos datos con diagnósticos confirmados de hígado graso o cirrosis.

Dado que el estudio se basó en reportes propios de los participantes, demuestra una asociación entre comer tarde y enfermedad hepática, pero no demuestra una relación causal directa. Otros factores, como la calidad general de la dieta, el peso corporal y los patrones de sueño, también pueden influir.

Los resultados fueron publicados en la revista Clinical Gastroenterology and Hepatology el 10 de octubre de 2026, cuatro días antes de esta publicación.

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