El recibo de electricidad se dispara cuando el calor obliga a mantener encendidos ventiladores y equipos de refrigeración durante buena parte del día. Las olas de calor son cada vez más frecuentes e intensas, y controlar la temperatura se ha convertido en una preocupación constante para muchas familias.
Pequeños ajustes en la temperatura y en la rutina doméstica pueden reducir el monto final sin que la vivienda deje de sentirse fresca.
Una de las medidas más sencillas es fijar el equipo entre 24 °C y 26 °C, en lugar de bajar demasiado la temperatura. Ese rango exige menos esfuerzo del compresor, mantiene la sensación de alivio y evita picos de consumo que encarecen la factura.
Ventilador versus aire acondicionado en la billetera
Para el uso cotidiano, el ventilador suele ser la alternativa más económica, porque consume menos electricidad que el aire acondicionado. No enfría el ambiente, pero mueve el aire y acelera la evaporación del sudor, lo que genera una sensación inmediata de alivio.
Apuntarlo hacia la persona, y no hacia la ventana, suele dar mejor resultado. El aire acondicionado, en cambio, tiene mayor capacidad para bajar la temperatura real del ambiente y resulta necesario durante los días de calor más intenso.
El calor extremo, de hecho, aumenta el riesgo de muerte por causas naturales como infarto, accidente cerebrovascular y neumonía en hasta 50 por ciento, lo que convierte la refrigeración en algo más que una cuestión de confort en olas de calor severas.
Cómo sacarle provecho al equipo sin disparar el gasto
Escoger modelos con buena eficiencia energética y una potencia adecuada al tamaño del cuarto ayuda a que el motor no trabaje de más. Mantener puertas y ventanas cerradas mientras el aparato está encendido evita que el frío se escape y que el compresor se active con más frecuencia.
Los equipos de tipo inverter tienden a consumir menos en uso prolongado que los modelos convencionales.
Limpiar los filtros con regularidad también mejora el rendimiento y evita que el motor se sobrecargue para compensar la falta de circulación. Estos cuidados básicos, combinados con el ajuste de temperatura recomendado, pueden reducir el consumo sin sacrificar el confort durante las semanas más calurosas.
Hábitos que bajan la temperatura sin gastar de más
Pequeños cambios en la rutina diaria reducen el calor acumulado dentro de la casa y, con eso, el tiempo que los aparatos permanecen encendidos. Cocinar, usar el horno o planchar en las horas más frescas del día evita que ese calor adicional se sume al del ambiente exterior.
Apagar televisores y computadoras en modo de espera, evitar duchas prolongadas y cambiar bombillos tradicionales por modelos LED también ayudan a reducir el monto de la factura.
Mantener las puertas internas abiertas favorece que el aire circule mejor entre los cuartos y reduzca la necesidad de refrigeración. Estos ajustes son especialmente valiosos en inmuebles pequeños, donde cualquier medida de economía energética tiene un impacto más notorio en el presupuesto mensual.

Cambios en el hogar que marcan diferencia
Las superficies oscuras, como techos y paredes expuestas al sol, absorben calor y lo transmiten al interior de la vivienda durante horas. Pintarlas en tonos claros o instalar cortinas que bloqueen la luz directa reduce esa carga térmica sin necesidad de ningún aparato encendido.
Colocar plantas en balcones y patios, además de retirar alfombras gruesas durante la temporada más calurosa, contribuyen a mantener los ambientes más frescos de forma natural.
Estos ajustes no exigen obras ni grandes gastos y pueden notarse en pocos días. Combinarlos con una temperatura de entre 24 °C y 26 °C ayuda a atravesar las semanas de más calor sin convertir la factura eléctrica en un problema adicional.
La revolución de los equipos inverter y el cambio en la eficiencia
Hasta hace poco, en Brasil era difícil distinguir al comprar qué equipos de aire acondicionado ahorraban energía. Eso cambió cuando el gobierno adoptó una nueva metodología internacional de pruebas que permite comparar los equipos con tecnología inverter, que varían la velocidad del compresor, con los modelos convencionales de velocidad fija. Los equipos inverter consumen hasta un 30% menos de electricidad.
Este cambio en las normas de eficiencia energética abrió espacio para que los fabricantes invirtieran en tecnologías más económicas. Según estudios, si todos los equipos vendidos en Brasil fueran más eficientes, el ahorro acumulado hasta 2040 podría proporcionar energía a casi 2 millones de hogares al año.
Además de evitar la emisión de 40 millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera.
