En Francia existe una tradición de conservación del queso que desaconseja envolver las piezas maduradas en plástico film, una práctica común en muchas cocinas. El motivo es que el envoltorio puede retener humedad y alterar las condiciones de conservación del producto.
El film plástico limita el intercambio de aire y puede favorecer la acumulación de humedad en la superficie, lo que afecta la textura y facilita la aparición de microorganismos no deseados.
Lo que pasa cuando se sella herméticamente
Durante la maduración, algunos quesos liberan gases como el amoníaco. Si quedan atrapados en un envoltorio hermético, pueden alterar el aroma del producto.
Un olor demasiado intenso puede indicar cambios en las condiciones de conservación. La textura y el sabor también pueden verse afectados por una humedad excesiva.
Alternativas para guardarlo en la nevera
El papel especial para quesos o el papel encerado permiten proteger la pieza sin retener tanta humedad como algunos envoltorios herméticos. El papel manteca también puede servir como alternativa, según el tipo de queso.

Otra opción es utilizar recipientes limpios con un cierre adecuado, evitando que el queso se reseque o absorba los olores de otros alimentos.
Señales para saber si está en buen estado
La textura debe corresponder a la variedad: algunos quesos son firmes, mientras que otros son blandos o cremosos. Los cambios inusuales, como una superficie viscosa, olores desagradables o moho no característico, pueden indicar deterioro.
Guardar el queso en un envoltorio adecuado, dentro de la nevera y siguiendo las recomendaciones específicas para cada variedad, ayuda a preservar su textura y aroma durante más tiempo.
