El slime, una masa elástica y pegajosa que se ha popularizado entre los niños a través de videos y recetas en internet, puede parecer un juguete inofensivo. Sin embargo, algunas preparaciones caseras utilizan sustancias químicas como el bórax y el ácido bórico, compuestos que pueden causar problemas de salud si se ingieren, se inhalan en forma de polvo o se manipulan de manera inadecuada.
La Sociedad Brasileña de Pediatría (SBP) advierte que fabricar slime con productos químicos puede representar un riesgo de intoxicación, especialmente durante la infancia. Por su parte, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria de Brasil (Anvisa) ha señalado que el bórax, también conocido como borato de sodio, no está autorizado para utilizarse como activador de esta masa. Aunque se emplea en otros usos específicos, eso no significa que sea seguro para elaborar juguetes caseros.
Además, una resolución publicada por Anvisa en junio de 2026 incorporó el ácido bórico, el óxido bórico y diversos boratos a la lista de sustancias prohibidas en cosméticos, perfumes y productos de higiene personal. Esta disposición se refiere a esas categorías de productos y no constituye una prohibición general del slime, pero refuerza la importancia de respetar las restricciones sanitarias de cada sustancia.
Cómo puede afectar el bórax a la salud infantil
El riesgo depende de factores como la cantidad, la concentración, la vía de exposición y el tiempo de contacto. La ingestión es especialmente preocupante porque el aparato digestivo puede absorber los compuestos de boro. En cambio, la piel intacta suele actuar como una barrera más eficaz, aunque la exposición prolongada, las concentraciones elevadas y la presencia de heridas o irritaciones pueden aumentar los riesgos.

Los niños pequeños requieren especial atención porque suelen llevarse las manos a la boca y pueden tocarse los ojos mientras juegan. También pueden entrar en contacto con residuos del producto que quedan en las superficies o en los recipientes utilizados para preparar la masa. Si se manipula bórax en polvo, existe además la posibilidad de inhalar partículas que irriten las vías respiratorias.
El contacto directo puede provocar irritación de la piel, enrojecimiento o molestias en los ojos y las mucosas. Por eso, la recomendación de los pediatras es evitar que los niños preparen slime con bórax, ácido bórico u otros productos químicos que no estén destinados a ese uso.
Síntomas de una posible intoxicación
Según las advertencias sanitarias de Anvisa, la ingestión o inhalación de bórax puede causar náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea. En algunas intoxicaciones también se han descrito diarreas con tonalidades azuladas o verdosas, así como cianosis, una alteración que puede dar un color azulado o grisáceo a los labios, las uñas y la piel.
En los casos graves pueden aparecer alteraciones de la presión arterial, pérdida del conocimiento, problemas cardiovasculares y afectación renal. La inhalación de polvo también puede producir tos e irritación respiratoria. La presencia y la intensidad de los síntomas dependen de la exposición, por lo que no es posible evaluar el riesgo únicamente por la apariencia del producto o por la cantidad que parece haberse utilizado.
Si un niño ingiere bórax o se sospecha que ha sufrido una exposición importante, es necesario buscar orientación toxicológica o atención médica de inmediato. No se debe provocar el vómito ni administrar remedios caseros. Si el producto entra en contacto con los ojos o la piel, conviene seguir las indicaciones de los servicios sanitarios y tener a mano el envase o el nombre de la sustancia para facilitar la evaluación.
Qué se sabe sobre los riesgos para la fertilidad y el desarrollo
La preocupación por los posibles efectos reproductivos del boro se basa principalmente en estudios realizados con animales. En investigaciones con dosis elevadas de ciertos compuestos de boro se han observado alteraciones testiculares, disminución de la producción de espermatozoides y efectos sobre el crecimiento y el desarrollo fetal.
Sin embargo, estos resultados no permiten afirmar que un niño que haya jugado ocasionalmente con slime vaya a desarrollar infertilidad, problemas durante la pubertad o daños reproductivos en el futuro. La evidencia disponible no demuestra esa relación en niños expuestos durante el juego habitual, y los efectos observados en animales dependen de las dosis y las condiciones de exposición.
La prevención sigue siendo fundamental: conviene evitar las recetas caseras que incluyan bórax o ácido bórico y mantener estos productos fuera del alcance de los niños. Para una actividad recreativa, es preferible elegir materiales destinados específicamente a ese uso y seguir las instrucciones de seguridad del fabricante, sin asumir que una receta difundida en internet es segura por el simple hecho de ser popular.
