Esta pequeña medusa puede volver de adulta a una fase juvenil y reiniciar su ciclo de vida, aunque eso no significa que sea imposible matarla

Medusa puede volver adulta unaFoto: Madzery Ma/Pexels

Una criatura marina diminuta logra lo que ningún otro animal ha demostrado conseguir: revertir por completo su envejecimiento cuando enfrenta amenazas. 

La Turritopsis dohrnii, conocida como «medusa inmortal», encoge su cuerpo adulto y regresa al estado de pólipo, la fase inicial de su desarrollo, en un proceso que reinicia casi desde cero su ciclo vital.

El hambre, una herida o cambios bruscos de temperatura en el agua desencadenan esa transformación biológica. El animal pierde los tentáculos y queda reducido a un diminuto conjunto de tejido capaz de generar copias genéticas de sí mismo y reiniciar su ciclo vital.

Pese a esa capacidad, la medusa sigue siendo vulnerable a depredadores, enfermedades y variaciones abruptas del entorno marino. No es indestructible: solo puede burlar el paso del tiempo.

El mapa genético detrás del fenómeno

Un equipo de la Universidad de Oviedo en España, encabezado por la investigadora María Pascual-Torner y el bioquímico Carlos López-Otín. Mapeó el genoma de la especie y lo contrastó con el de la Turritopsis rubra, una pariente cercana que envejece normalmente tras llegar a la adultez.

El trabajo, publicado en 2022 en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, identificó genes relacionados con la reparación de errores en el ADN. La protección de los telómeros, la regulación del estrés oxidativo y el mantenimiento de las células madre del organismo.

Según explicó Pascual, ningún gen aislado explica el rejuvenecimiento, sino la combinación de varios mecanismos actuando simultáneamente. Esa sinergia de cambios biológicos es lo que distingue a la medusa inmortal y le permite revertir su propio reloj celular de una forma que ningún otro animal ha demostrado hacer.

Foto: Wikipedia/Bachware

Células que cambian de función

El proceso que subyace esa transformación se llama transdiferenciación: células ya especializadas con roles definidos abandonan sus funciones y asumen papeles propios de etapas anteriores del desarrollo. 

Esa flexibilidad celular es lo que permite a la medusa reconstruir su organismo desde prácticamente el inicio.

Por qué los humanos quedan lejos de esto

Aunque el hallazgo despierta interés científico en la investigación del envejecimiento, su aplicación en personas sigue siendo lejana. 

Un embrión humano nace con un número ya definido de divisiones celulares posibles, un límite biológico que la medusa no posee. Intervenir en los genes ligados al envejecimiento humano implicaría riesgos y exigiría investigaciones prolongadas durante muchos años.

Aun así, comprender cómo esta criatura marina logra revertir el envejecimiento ofrece pistas valiosas para futuros tratamientos de enfermedades relacionadas con la edad y mantiene el interés científico por uno de los mayores misterios biológicos.

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