Los países con más gatos domésticos tienden a declararse más felices, pero otro factor ligado a estos animales aparece en la dirección opuesta

Los países con más gatosFoto: Miguel González/Pexels

Una investigación de la Universidad de Chicago encontró que las naciones con mayor densidad de felinos domésticos reportan niveles más altos de felicidad. 

Al mismo tiempo, la mayor exposición al Toxoplasma gondii, un parásito asociado a estos animales, se relacionó con puntuaciones más bajas de bienestar.

El equipo, encabezado por el Dr. Dario Maestripieri, advierte que se trata de asociaciones estadísticas y no de relaciones de causa y efecto. El análisis comparó indicadores de satisfacción vital, riqueza nacional y tasas de contagio del parásito en 93 países.

Qué explica la satisfacción según el estudio

Los autores explican que la satisfacción con la vida se volvió un indicador central del desarrollo humano y social. Factores económicos como el producto interno bruto per cápita (PIB), el ingreso familiar o el gasto en salud suelen asociarse con mayor bienestar. 

Los investigadores plantean que tener una mascota puede contribuir a la salud psicológica de las personas. La convivencia con perros y gatos puede reducir la soledad, fortalecer lazos afectivos, bajar el estrés y mejorar el ánimo.

Los autores también señalan que muchas sociedades consideran a las mascotas miembros de la familia y que su cuidado refleja valores culturales sobre empatía, ocio y bienestar relacional.

El papel del parásito ligado a los felinos

Los países con tasas más altas de infección reciente por Toxoplasma gondii, medida a través de anticuerpos IgM, tendieron a reportar menor felicidad. La infección crónica, detectada mediante anticuerpos IgG, mostró un vínculo más débil con ese indicador.

En un modelo estadístico que dejó fuera el ingreso y el PIB. La cantidad de felinos por habitante y las tasas de contagio reciente siguieron siendo los factores que mejor predecían el nivel de satisfacción declarado por cada país.

La paradoja entre riqueza y exposición al parásito

El estudio también encontró que las naciones más ricas suelen tener más gatos como mascotas, pero menor exposición al parásito. Los autores sugieren que esto podría deberse a que, en los países con mayores ingresos, los animales viven dentro de casa, están vacunados y se alimentan con comida comercial.

En las naciones con menos recursos, en cambio, es más común encontrar felinos que circulan libremente por la calle, lo que aumentaría las probabilidades de contagio entre la población. 

Los propios autores remarcan que no puede afirmarse que tener más felinos haga más dichosa a una población, ni que el parásito reduzca directamente el bienestar.

Los autores destacan que estos resultados relacionan factores que normalmente se estudian por separado: la riqueza de un país. La salud pública, el vínculo entre humanos y animales y las enfermedades infecciosas que circulan en cada región.

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