«Fiebre del oro negro» en Venezuela impulsa el mercado secundario de equipos para extracción petrolera

La «fiebre del oro negro» en Venezuela está activando mecanismos acelerados de preparación para intensificar la producción petrolera en el país, lo que incluye el uso de equipos usados, rematados e incluso descartados, según revela un reporte de la agencia Reuters.

Las empresas estadounidenses intentan aprovechar el giro de 180 grados de Washington en su relación con Venezuela, al pasar de siete años de sanciones a la promoción de un plan de reconstrucción, cuya inversión se estima en 100.000 millones de dólares para la industria nacional.

El reporte indica que PDVSA necesita con urgencia plataformas de perforación, bombas, estaciones de válvulas, equipo de soldadura y otros instrumentos. Parte de ese equipamiento está llegando a los puertos de salida de Estados Unidos desde Texas, Oklahoma, Colorado y otros estados, con diversos estados de desgaste.

Parece que la lógica de algunos empresarios del sector petrolero estadounidense es reducir su exposición financiera en Venezuela, al explotar todo el crudo posible con costos bajos.

«A veces te tocan joyas. A veces te toca basura absoluta», dijo Jesse Cole, director ejecutivo de Sky Drop Capital, una firma de inversión dedicada a la adquisición de equipo para las operaciones petroleras de Venezuela.

Guanta Express, un intermediario de transporte marítimo que lleva el nombre de un importante puerto petrolero de Venezuela, envía mercancías desde distintos puntos de Estados Unidos en buques de carga hacia los puertos de Guanta y Maracaibo, los principales puntos de entrada de Venezuela para la industria petrolera.

«Para fin de año, vamos a estar a plena capacidad. Ya tenemos pedidos programados para los próximos dos buques», declaró Greg Díaz, presidente de Guanta Express, en una entrevista con Reuters.

Varios contenedores transportados por Guanta Express que llevaban plataformas de reacondicionamiento llegaron y se descargaron en Maracaibo la semana pasada. La empresa espera transportar dos plataformas de 1.500 caballos de fuerza en sus próximos dos envíos, los más grandes que haya enviado jamás a Venezuela, señaló Díaz.

Yacimientos difíciles

Ejecutivos de empresas como Chevron, SLB y Formentera Partners prevén que será necesario ampliar la capacidad de producción en yacimientos difíciles, como el lago Maracaibo y la extenso Faja del Orinoco. Esto requerirá la adquisición de equipo más potente —como esas grandes plataformas enviadas por Guanta Express— en los próximos meses.

Se esperan otros envíos de equipo para habilitación de pozos al puerto de Guaranao, en el estado Falcón, según una fuente citada por la agencia británica.

También se espera que el interés de las petroleras, las cuales buscan reactivar pozos en yacimientos maduros, mantenga alta la demanda de plataformas de reacondicionamiento más pequeñas, según han señalado los analistas.

La producción petrolera venezolana alcanzó su punto máximo por encima de los 3 millones de barriles por día a finales de la década de 1990, pero ahora ronda los 1,25 millones de bpd tras décadas de falta de inversión, corrupción y sanciones internacionales.

PDVSA y el Ministerio de Petróleo de Venezuela no respondieron a una solicitud de comentarios.

Motivo de preocupación

Una de las preocupaciones del sector es la confiabilidad del equipo usado y rematado, ya que este último suele tener miles de horas de uso y carece de garantía.

En marzo, un tractor de tres años de antigüedad, utilizado para transportar equipo pesado, llegó a Maracaibo con una calcomanía naranja brillante característica de la casa de remates estadounidense Ritchie Bros., según fotografías a las que tuvo acceso Reuters.

El camión se vendió en diciembre por 24 000 dólares en Newnan, Georgia, y ya había registrado 5.551 horas de uso y más de 225.000 kilómetros recorridos.

Si bien el Departamento del Tesoro de EE. UU. ha flexibilizado una gran parte de las sanciones contra Venezuela, lo que ha ayudado a allanar el camino para que las aseguradoras estadounidenses suscriban pólizas para equipos, muchos proveedores se muestran reacios a entrar en este negocio, según indicaron algunas fuentes.

“El problema clave para las aseguradoras suele ser la falta de registros verificables de mantenimiento e inspección”, señaló David Peña, quien dirige la práctica de energía y electricidad en América Latina para la correduría de seguros global Marsh.

Las aseguradoras podrían mostrarse menos dispuestas a ofrecer cobertura sin inspecciones independientes, o bien establecer condiciones de cobertura más restrictivas, añadió.

La fiebre por adquirir equipo comenzó poco después de la incursión estadounidense del 3 de enero para capturar al entonces presidente Nicolás Maduro.

“La semana posterior al 3 de enero, comencé a recibir llamadas solicitando trasladar equipo desde Houston”, dijo Jorge Aponte, director ejecutivo de PetroFarm, con sede en Houston.

Su empresa compra equipo petrolero directamente a propietarios y operadores de todo Estados Unidos, lo que le permite verificar los registros de mantenimiento, el estado operativo y la integridad técnica.

Una de esas compras fue una plataforma de reacondicionamiento de 2014 procedente de Carolina del Norte, que se enviará desde Houston este mes.

PetroFarm también ha enviado dos plataformas de reacondicionamiento más pequeñas a Venezuela, y tiene previsto enviar tres más en las próximas semanas. Una plataforma de reacondicionamiento pequeña puede costar alrededor de 350 000 dólares, señaló Aponte.

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