Con 112 años recién cumplidos, Carme Noguera atraviesa el tiempo como una de esas personas que obligan a mirar un siglo entero de otra manera. Nació en 1914, cuando Europa entraba en guerra y en muchas casas todavía no había teléfono ni radio, y hoy su historia vuelve a llamar la atención por un motivo preciso: la mujer más longeva de Cataluña atribuye su larga vida a una rutina sin fórmulas extraordinarias. “He comido, dormido y trabajado como todo el mundo”, dijo al repasar una biografía marcada por la Guerra Civil española, la enfermería y los cambios profundos del último siglo.
Noguera cumplió 112 años el pasado 22 de agosto y se mantiene entre las personas de mayor edad del mundo. Reside junto a una de sus hijas en Taradell, un municipio español de unos 7.000 habitantes situado en la provincia de Barcelona, dentro de la comunidad autónoma de Cataluña.
Desarrolló su carrera como enfermera y conserva recuerdos de una época en la que la vida cotidiana difería notablemente de la actual. Su testimonio ofrece una perspectiva directa sobre los cambios sociales, tecnológicos y sanitarios vividos en Cataluña a lo largo de más de un siglo.
Las claves de la longevidad de la mujer más anciana de Cataluña
Carme Noguera nació el 22 de agosto de 1914 en Olot, en la provincia de Girona. Su historia personal quedó atravesada por algunos de los grandes hechos del siglo XX, aunque su relato no se apoya en gestos grandilocuentes, sino en recuerdos concretos: los trayectos en tartana, la ausencia de radios en las casas y la llegada de los primeros avances técnicos a su entorno.

Su niñez transcurrió en un mundo que hoy parece lejano, con comunicaciones lentas y desplazamientos muy diferentes a los actuales. La centenaria recordó que en su infancia los autos eran una rareza en su localidad. También evocó una etapa en la que el teléfono todavía no formaba parte de la vida doméstica.
“He comido, dormido y trabajado como todo el mundo”, confesó en diálogo con la Agencia Catalana de Noticias, lo que desmonta la expectativa de una fórmula excepcional. No habló de dietas extrañas, ni de hábitos secretos, ni de recetas milagrosas. Más bien planteó una idea llana: una vida de costumbres regulares, trabajo sostenido y rutinas compartidas con millones de personas.
Ese tipo de respuesta también ayuda a entender por qué su caso despierta interés más allá del dato estadístico. La longevidad extrema suele presentarse rodeada de teorías o curiosidades, pero Noguera la resume con palabras comunes. En otras palabras, convierte un fenómeno fuera de lo habitual en una escena reconocible para cualquiera.

Su trabajo como enfermera durante la Guerra Civil española
Uno de los capítulos más relevantes de su vida comenzó en 1933, cuando se trasladó a Barcelona con 19 años para integrar la primera promoción de la Escuela de Enfermería de la Generalitat. Su formación se desarrolló en el Hospital Clínic, institución que poco después quedó ligada al inicio de la Guerra Civil española.
El 19 de julio de 1936 tenía previsto acudir al hospital, pero el estallido del conflicto impidió ese desplazamiento. Al día siguiente sí logró llegar y empezó a atender a heridos en los primeros momentos de la guerra en la ciudad. Allí conservó escenas que, más de nueve décadas después, todavía permanecen en su memoria.

Entre esos recuerdos mencionó el caso de un hombre alcanzado por un disparo. La bala, relató, “atravesó un colchón” con el que había intentado protegerse. La escena, ofrece una imagen directa del tipo de urgencias que enfrentó en aquellos años.
Noguera también explicó que un soldado acompañaba a las enfermeras entre la residencia y el hospital. En términos actuales, vivían bajo un circuito restringido: residencia, hospital y regreso, sin margen para moverse libremente por la ciudad. Ella misma señaló que “no estaba permitido” salir a pasear, de modo que conocían poco de lo que ocurría fuera de su ámbito de trabajo.
La escasez, la familia y la vida después de la guerra
Aunque contó que no pasó hambre porque estaba bajo la protección de la Generalitat, su familia sí enfrentó dificultades. En un momento del conflicto llevó desde Barcelona hasta Olot “una maleta llena de papas” para ayudar a sus padres. La anécdota retrata la escasez de aquel período con una escena concreta, doméstica y fácil de dimensionar.
Tras el final de la guerra, continuó ejerciendo como enfermera hasta 1951, año en que se casó. Más adelante formó una familia con tres hijos, y hoy su círculo cercano incluye además dos nietas y un bisnieto.

Ese recorrido suma otra dimensión a su historia pública. No se trata solo de una mujer que alcanzó una edad extraordinaria, sino de alguien que atravesó distintas etapas sociales, familiares y profesionales a lo largo de más de un siglo, desde la Catalunya de comienzos del XX hasta la actualidad.
Dónde se ubica Carme Noguera entre las personas más longevas del mundo
La edad de Carme Noguera también la ubica en una posición destacada en los registros internacionales. Según el portal especializado LongeviQuest al cumplir 112 años tenía alrededor de setenta personas por delante en la clasificación mundial de longevidad.
Además, las cifras del Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat) muestran la magnitud del envejecimiento en esa comunidad. Durante el primer semestre de 2026, había 3.139 personas de 100 años o más en Cataluña. Dentro de ese grupo, Noguera figuraba como la mujer de mayor edad, mientras que entre los hombres el más longevo era Joan Escudé, con 110 años.
Su figura también quedó ligada a la de Maria Branyas, fallecida en 2024 a los 117 años, después de haber sido reconocida como la persona viva de mayor edad del mundo. Noguera expresó admiración por ella y llegó a conocerla cuando ambas ya habían superado los 100 años.
La escena final no remite a un laboratorio ni a una teoría cerrada sobre la vejez. Remite a una mujer nacida en 1914, que trabajó durante una guerra, formó una familia y, al cumplir 112 años, eligió una frase despojada para explicar lo que muchos querrían descifrar.
por INFOBAE
