Estudio de More Consulting: 63% de los consumidores está «poco o nada preparado ante un gasto inesperado»

El 81,3% de los consumidores venezolanos ha dejado de comprar algún producto por su precio, 69,6% compara precios de manera frecuente y 72,8% analiza mucho más antes de comprar, indica la más reciente Radiografía del Nuevo Consumidor Venezolano de More Consulting.

En una publicación de la empresa en Instagram se señala que «la presión económica está reduciendo el margen de maniobra y haciendo más reflexiva cada decisión de compra».

A pesar que las expectativas económicas han mejorado, la situación sigue siendo muy compleja para las consumidores, porque los niveles de ingresos son claramente insuficientes ante el avance de la inflación.

«Detrás de estas cifras hay una señal más profunda: la presión económica no solo limita el consumo, también está configurando un consumidor más reflexivo, calculador y con menor margen para equivocarse».

Los datos de More Consulting indican que 67,3% de los consumidores está «poco o nada preparado ante un gasto inesperado». Igualmente, 43,7% vive prácticamente al día, mientras que 69,6% compara precios siempre o casi siempre.

Un dato muy relevante es que 72,8% de los consumidores encuestados «analiza mucho más antes de compra», lo que deja muy poco espacio para el consumo impulsivo.

La precariedad de ingresos como norma

Un elemento relevante de la data publicada por More Consulting en Instagram es como se refleja el nivel de ingresos en la calidad de vida de la población venezolana. Un muy alto porcentaje de la población vive literalmente al día.

En el estrato pobre en el medio rural, el 52,6% indica que vive al día, indica More Consulting, mientras que los pobres en medios urbanos, el 49,7% no tiene margen de maniobra en términos de ingresos.

En el estrato socioeconómico «medio popular» 37% de las familias viven con clara precariedad de ingresos; en el estrato medio el 44,4% de las familias dice vivir al día, al tiempo que el nivel socioeconómico alto un 32,2% de los encuestados manifestó tener limitaciones a sus condiciones de vida por nivel de ingresos.

Estos resultados se dejan ver en los anaqueles donde, por ejemplo, se hace más frecuente el «downsizing» en materia de empaques y promociones más frecuentes en algunas categorías básicas.

En un mercado de consumo que se mueve en dólares, cuando no en euros, hacer el mercado resulta altamente complejo con salarios estructuralmente bajos o, en el mejor de los casos, pagados en bolívares indexados al tipo de cambio oficial.

En estas condiciones, el efecto corrosivo de la inflación se hace más agudo.

 

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