Pedro Sánchez estará en Nueva York en la final del Mundial. El presidente del Gobierno volará a Estados Unidos para apoyar a la Selección en el histórico encuentro contra Argentina. En el palco también estará la Familia Real al completo y Donald Trump, según aseguró el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, otra cara reconocible en la zona noble durante el partido.
La idea inicial no contemplaba que Sánchez fuera al partido al coincidir con su compromiso con el país norteafricano. En principio, ha podido cuadrar la agenda y todo seguirá igual, incluido su llegada el lunes a Argelia, así que llegará a tiempo al encuentro diplomático, en el que buscará abordar las diferencias respecto al Sáhara Occidental y posibles alianzas en lo referente al gas.
El gran interés en el palco ha pasado a ser cómo compartirá tiempo y espacio con Trump. Tras un año de diferencias públicas por el gasto en defensa o las decisiones del republicano en Venezuela o Irán, ambos líderes estuvieron juntos hace 10 días en la cumbre de la OTAN. Allí, hablaron de fútbol y golf en una conversación con “amabilidad” y “cordialidad”. El domingo tendrán que volver a verse, junto al presidente argentino, Javier Milei, y los reyes, Felipe VI y Leticia.
Un año de enfrentamientos entre Sánchez y Trump
Durante el último año, las relaciones entre Donald Trump y Pedro Sánchez han estado marcadas por numerosos enfrentamientos públicos en torno al gasto militar de España y su papel en la OTAN. El conflicto comenzó el 25 de junio de 2025, cuando Trump criticó abiertamente al gobierno español por negarse a elevar el gasto en defensa hasta el 5% del PIB, umbral que el expresidente estadounidense reclamaba para todos los miembros de la Alianza. Sánchez, por su parte, defendió que España solo debía destinar el 2,1%, convirtiéndose en el único líder europeo en pedir una exención a esta exigencia.
En respuesta, Trump lanzó amenazas de represalias comerciales, anunciando la imposición de aranceles dobles a productos españoles y calificando a España de “auténtico desastre” y “terrible aliado”. Las tensiones aumentaron cuando el Ejecutivo español negó el uso de las bases de Rota y Morón para operaciones estadounidenses en la guerra contra Irán, lo que llevó a Washington a considerar la posibilidad de trasladar parte de sus operaciones a Marruecos.
La reciente cumbre de la OTAN en Ankara logró suavizar las diferencias, aunque no disipó las críticas desde EEUU. Trump reiteró sus opiniones hacia España en una rueda de prensa junto al secretario general de la Alianza, Mark Rutte, quien intentó restar importancia al conflicto y describió el caso español como una excepción en Europa. La falta de apoyo europeo a Estados Unidos en Oriente Medio y las constantes exigencias estadounidenses han consolidado a Pedro Sánchez como el principal adversario de Trump en el continente, con episodios de confrontación que se han repetido en escenarios internacionales y en declaraciones a la prensa. La relación bilateral sigue marcada por la tensión y la desconfianza mutua. No obstante, aquella conversación sobre fútbol sí que permitió mejorar relativamente.
por INFOBAE
