El papa León XIV pidió el lunes un respeto renovado por los derechos de los migrantes y el derecho internacional durante un discurso ante el Parlamento de España que reflejó un nuevo nivel de aceptación de la Iglesia católica en el país, abrumadoramente secular.
En el primer discurso papal ante el poder legislativo español, el pontífice de origen estadounidense afirmó que hacía falta una “renovación moral” en los parlamentos y en la vida pública para garantizar el respeto a la dignidad inherente de todas las personas, incluidos los migrantes, los no nacidos y los más vulnerables.
“La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”, dijo León.
“La grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad”, dijo León.
Los discursos de los papas ante legislaturas extranjeras son poco frecuentes, ya que pueden implicar el reconocimiento de un líder religioso por parte de los legisladores. El papa Francisco se dirigió a una sesión conjunta del Congreso de Estados Unidos en 2015, y Benedicto XVI habló ante el Bundestag de su natal Alemania en 2011.
El mero hecho de que León fuera invitado a hablar en el Congreso de los Diputados mostró un nivel de aceptación de la Iglesia católica en un ámbito político que podría haber sido impensable incluso hace unos años. La Iglesia católica fue un pilar de la dictadura del general Francisco Franco, durante la cual gozó de un amplio control e influencia sobre la sociedad española, pero eso se debilitó después de que la democracia echara raíces en la década de 1970.
Aunque muchos españoles aún se identifican como católicos, la práctica religiosa ha caído con fuerza en medio de tendencias de secularización observadas en otros países que antes eran firmemente cristianos.
Y, sin embargo, legisladores dieron a León una ovación de pie de varios minutos después de su discurso con cánticos de “¡Viva el papa!” — “¡Larga vida al papa!”.
El papa pide paz mientras Israel e Irán intercambian ataques
El discurso de León se produjo mientras Israel e Irán intercambiaban ataques, amenazando con arrastrar a Oriente Medio de nuevo a una guerra regional a gran escala. El papa reiteró su exigencia de diálogo.
“La paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional”, afirmó.
Volvió a lamentar que se estuvieran incrementando los presupuestos de defensa europeos, a medida que los países afrontan la amenaza que representa Rusia y la guerra con Ucrania y las amenazas del gobierno de Trump de reducir su apoyo financiero y militar.
“Por eso, preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”, señaló.
Reiteró su exigencia de una “vigilancia ética rigurosa” de los sistemas de armas automatizados creados por la inteligencia artificial “para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana”.
Una referencia a la conquista española y al comercio de esclavos
León citó una corriente intelectual española del siglo XVI conocida como la Escuela de Salamanca, que dio origen a conceptos de derecho internacional y de derechos humanos inherentes, surgidos tras las conquistas coloniales de España en América.
Elogió a los teólogos implicados en el movimiento, quienes “comprendieron que la razón no podía ser invocada para revestir de legitimidad cuanto la fuerza o el interés presentaban como conveniente” y que existían “límites morales del poder”.
“Hay que reconocer que la sociedad y la misma Iglesia no siempre estuvieron a la altura de las intuiciones que encontraban eco en su propia tradición cristiana”, reconoció el papa.
Fue una referencia al propio papel de la Iglesia católica en el comercio transatlántico de esclavos y en la conquista colonial, y recordó la reciente disculpa de León por el papel que jugó Santa Sede al legitimar la esclavitud.
Un llamado a la dignidad, la aceptación y la integración de los migrantes
León pidió reforzar los esfuerzos internacionales para prevenir el tráfico de migrantes y crear condiciones en las que puedan elegir quedarse en su país.
Pero para quienes sí huyen de conflictos, pobreza y cambio climático, pidió acogida e integración. El papa Francisco había convertido la difícil situación de los refugiados que llegan a Europa en un sello distintivo de su pontificado, y León ha insistido especialmente en la dignidad de los migrantes en su Estados Unidos natal en medio de la ofensiva migratoria del gobierno de Trump.
“De ahí nace una doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración; y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática”, señaló.
El gobierno español, liderado por los socialistas, ha ido a contracorriente de una tendencia general en Europa y Estados Unidos al defender la inmigración por motivos económicos y humanitarios, impulsando a comienzos de este año una regularización para cientos de miles de inmigrantes que viven y trabajan en el país sin autorización. El presidente, Pedro Sánchez, ha destacado los beneficios de la migración legal para la economía española, con una fuerza laboral envejecida y una baja tasa de natalidad.
El papa visita en un momento político delicado
La visita de León llega en un momento delicado para Sánchez. Su Partido Socialista ha sido golpeado por una serie de escándalos de corrupción, aunque ninguno lo ha implicado directamente. Las investigaciones han alcanzado a algunos de los colaboradores más cercanos de Sánchez, así como a su esposa y a su hermano.
Mientras avanzan en los tribunales , España se encuentra cada vez más desgastada por la polarización política. El gobierno minoritario de Sánchez no ha podido aprobar legislación, incluido un presupuesto, durante los últimos tres años.
León, en una aparente referencia a la polarización, advirtió que “la pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”.
El líder progresista español, que es ateo, y el pontífice han coincidido en otros grandes asuntos, incluido oponerse a la guerra en Irán. Ambos han sido críticos contundentes del gobierno de Trump.
El mes pasado, tras visitar a León en el Vaticano, Sánchez calificó la voz del papa como una “brújula moral en la lucha contra la injusticia”.
Tradicionalmente, la Iglesia católica en España ha estado más cerca del conservador Partido Popular que del Partido Socialista, que impulsó iniciativas sociales como el matrimonio entre personas del mismo sexo y los derechos al aborto.
Sin embargo, al situar los asuntos de justicia en el centro de su discurso público, el papa Francisco y ahora León han reducido la brecha entre el Vaticano y los gobiernos progresistas, dijo Rafael Ruiz Andrés, profesor de sociología de la Universidad Complutense de Madrid que se especializa en dinámicas religiosas.
